Buñuel detestaba los besos en las películas

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A Luis Buñuel, pionero del cine surrealista, los besos en la pantalla le repugnaban. Eso lo confesó el propio cineasta, tal como se recuerda en un documental presentado en el Festival de San Sebastián. “Le gustaba más el erotismo que algo que sea demasiado obvio”, dijo Javier Espada, director de “Buñuel, un cineasta surrealista”. A Buñuel “la represión sexual de su infancia y adolescencia lo marcó en su forma de narrar”, añadió Espada sobre el erotismo que impregna la obra cinematográfica del cineasta. En el documental, un sobrino de Buñuel da voz a fragmentos de declaraciones del cineasta, que se intercalan con imágenes de sus películas y material inédito, como descartes del rodaje de “La edad de oro” que estaban en París.

La película profundiza en las interrelaciones de Buñuel con el mundo del arte: “De hecho, películas suyas como ‘El perro andaluz’ y ‘La edad de oro’ se exhiben en museos como obras de arte”.

Como surrealista, “su relación con Dalí fue fundamental. Al principio fueron muy amigos” y fruto de esa relación “surgieron sus dos primeras películas”. Así como Dalí se alejó de Buñuel y del resto de compañeros surrealistas, el cineasta nunca abandonó el surrealismo. Repasando sus películas se vuelve evidente cómo “el sentido del humor permea toda su obra” con “juegos entre el humor y el surrealismo”. Buñuel sentía admiración por el cómico Buster Keaton.

México tuvo un papel muy importante en la vida y obra de Buñuel pues “le permitió volver a rodar y convertirse en un gran director de cine”. Ese país le dio “la libertad para hacer una obra personal, como ‘Los olvidados’, ‘El Angel Exterminador’ y ‘Viridiana’”. Buñuel, dijo Espada, “es un ejemplo de cómo se puede construir un cine muy personal y que al mismo tiempo llegue a mucha gente y tenga vigencia en el tiempo”. El hace cine “con sus recuerdos, obsesiones y dudas”. En una ocasión dijo: “Lo que yo pretendo con mis películas es inquietar”. Y “lo consiguió”, apuntó. El documental surgió a raíz de una conferencia sobre Buñuel que Espada pronunció hace dos años en la Cineteca Nacional de México. Durante el confinamiento por la pandemia, al no poder realizar otros proyectos que tenía, Espada se planteó el documental como un reto. Grabó las voces en off sin que aparezcan entrevistados, dejando así las imágenes sólo para las películas de Buñuel.

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