¿Qué fue de la vida de la Alisan Porter, la protagonista de la película Mi pequeña pícara?

Espectáculos

La cantante, actriz y bailarina estadounidense saltó a la fama en 1991, a sus nueve años, por interpretar a una niña huérfana y analfabeta en una comedia que se convirtió en un éxito de taquilla. Las pantallas no supieron más de ella hasta que 25 años más tarde, después de recuperarse de su adicción a las drogas y el alcohol, el destino le dio una segunda oportunidad. 

Alisan Leigh Porter es una cantante, actriz y bailarina estadounidense. A sus 39 años, puede aparentar con orgullo las dos oportunidades que le dio el mundo del espectáculo para posicionarse en un lugar de privilegio en los corazones de la audiencia. La primera, en 1991, cuando interpretó a la protagonista de la película Mi pequeña pícara, un éxito de taquilla rotundo en donde jugó a ser una niña huérfana cuya vida da un giro inesperado luego de un “golpe” de suerte. La segunda, en 2016, luego de rehabilitarse de las drogas y el alcohol, cuando ganó un reality show de fama internacional que la catapultó de nuevo a la cima de la popularidad. Si algo se mantuvo a través del tiempo fue talento. Su voz, tan única como virtuosa, y su histrionismo característico, supieron abrirse paso entre las dificultades y salir a flote para que ese rostro inconfundible, ahora modificado por el propio paso del tiempo, siga iluminando las pantallas.

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La artista nació el 20 de junio de 1981, y comenzó a cantar y actuar a los cinco años. En 1987 se convirtió en la participante más joven en ganar Star Search, un programa de televisión de Estados Unidos que se emitió entre 1983 y 1995, y del que también participó Christina Aguilera en 1990. Pero sus coincidencias con la intérprete de “Pero me acuerdo de tí”, “Por siempre tú” y la del genio en la botella recién empezaban. Porter tuvo varias apariciones televisivas pequeñas hasta que, en 1991, su cabello enrulado y sus cachetes adorables, combinados con una espontaneidad frente a cámara sorprendente, la convirtieron en Curly Sue (una traducción casi imposible al castellano, algo así como “la enrulada Sue” en alusión a su cabello, que en algunas zonas de latinoamérica se conoció como Ricitos de Oro), una pequeña pícara con una buena historia para contar.

Alisan Porter
Mi pequeña pícara tuvo una recaudación bruta final de casi 33,7 millones de dólares.

Mi pequeña pícara tuvo una recaudación bruta final de casi 33,7 millones de dólares.

En una ronda de zapping por los canales de cable, es prácticamente imposible no haberse topado alguna vez con la película. Es que, a pesar del paso del tiempo, la historia simple, y, para qué mentir, bastante fantasiosa, sobre una mujer adinerada que recibe en su hogar a un indigente y a su “hija” analfabeta, es entretenida y algún domingo nublado puede piantar un lagrimón. Protagonizada por James Belushi, quien interpreta a Bill Dancer, el “padre” de Sue, un estafador quien se dedica a fingir ser atropellado para que los automovilistas los inviten a comer; y Kelly Lynch, una atractiva abogada dueña de un lujoso departamento, quien a su vez está comprometida con Walker, léase “el malo” (léase “el criterioso”) del film. Lo cierto es que, luego de un accidente real, todos terminan en el hogar de la letrada y, nobleza obliga a las comedias, el final tiene adopción, enamoramiento, escolaridad y familia.

Alisan Porter
Alisan Porter actualmente tiene 39 años. Cuando grabó la película, apenas sumaba nueve.

Alisan Porter actualmente tiene 39 años. Cuando grabó la película, apenas sumaba nueve.

Por un lado, Mi Pequeña Pícara tuvo pésimas críticas. Por otro, fue un completo éxito de taquilla, con una recaudación bruta final de casi 33,7 millones de dólares y un primer lugar en los cines estadounidenses que alcanzó en su tercera semana en la cartelera. Su director, John Hughes, no era ningún improvisado: dirigió, escribió y/o produjo varias de las películas más famosas de los años 1980 y 1990, como The Breakfast Club, la trilogía de Mi pobre angelito, ¡Cuidado! Bebé suelto, Beethoven y 101 Dálmatas, entre otras. Los actores ganaron un gran reconocimiento gracias a la cinta, y Alisan Porter, quien a sus nueve años cargó sobre sus hombros un protagónico, se destacó en escenas inolvidables como la del baño cuando le lavan el cabello, o cuando intenta ponerse un par de medias can can blancas, o cuando juega al poker junto a Bill y la empleada doméstica del departamento.

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A pesar del éxito, la niña no dejó de formarse ni abandonó la escena artística. Luego de unirse al grupo de teatro del instituto donde estudiaba y participar en varias representaciones, a los dieciocho años se mudó a Nueva York para probar suerte en Broadway, el distrito más importante en el mundo en lo que refiere a escenarios. Y la tuvo: consiguió interpretar a Urleen en el musical Footloose. Luego, migró hacia Los Ángeles para ser Miriam en la pieza The Ten Commandments: The Musical. Allí compartió cartel con Val Kilmer, Adam Lambert y Lauren Kennedy. Años más tarde, retornó al Estado de la Estatua de la Libertad para participar en el revival de 2006 de A Chorus Line, donde se puso en la piel de “Bebe”.

Al mismo ritmo en que estas grandes oportunidades se sucedían, entre 2003 y 2014 formó dos bandas y sacó dos discos de su autoría. Por otro lado, en marzo de 2012, Porter se casó con Brian Autenrieth y tuvieron dos hijos: Mason Blaise y Aria Sage. Cinco años y medio después, la pareja se separó. Para ese entonces, la actriz y cantante tenía en su haber una carrera que se había extendido desde la pantalla grande hasta los escenarios, pasando por los estudios de grabación y permitiéndole llegar a un lugar privilegiado, que si bien no era representativo del éxito que había obtenido en sus primeros años de vida, le permitía seguir generando ingresos a través de sus pasiones. Pero cuando una audición en un reality show la encontró nuevamente frente a las cámaras, la frase: “Estoy sobria hace ocho años” fue sin dudas una sorpresa para todos aquellos que la conocían pero habían olvidado.

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La Voz y su problema de adicciones

The Voice es un concurso de canto televisivo de la cadena estadounidense NBC, que comenzó a emitirse en abril de 2011 y ya lleva dieciocho temporadas. Nuestro país tuvo su propia versión, conocida como La Voz Argentina y producida por Telefe, conducida por Marley y cuyos entrenadores vocales supieron ser Axel, Soledad Pastorutti, José Luis Rodríguez y el grupo Miranda!, y Tini Stoessel y Ricardo Montaner hacia la reposición del ciclo. Porter participó del reality norteamericano en febrero de 2016, donde cantó "Blue Bayou" para su audición a ciegas frente a Christina Aguilera, Adam Levine, Blake Shelton y Pharrell Williams. Los cuatro “dieron vuelta su silla” (el código de aprobación propio del programa) y, al interactuar con ella por primera vez, descubrieron que se trataba de aquella niña de rulos que había fascinado a las audiencias a los nueve años y que de grande se enfrentó cara a cara con las drogas y el alcohol.

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"Hola, soy Ali y soy alcohólica", escribió en la publicación de un blog que supo tener y que ya no existe, cuyas palabras recopiló en una nota el portal Today. “Cuando hablo de adicción o digo 'alcoholismo', me refiero al alcohol en todas sus formas, es decir, esnifar, tomar pastillas, fumar, beber e incluso comprar”, agregó, haciendo alusión a que una sustancia la llevaba hasta la siguiente, y así se encontró incluso descuidando la responsabilidades para con sus dos hijos. Sin embargo, luego de un trabajo duro de cuatro años, donde fue a reuniones, consiguió un padrino, oró y meditó, logró recuperarse. “Los dolores de crecimiento eran inevitables, los sentía a menudo, pero seguí en el camino porque a diferencia de mis viejas formas, esta funcionaba”, aclaró.

Pero volviendo al futuro, en esa primera audición del reality donde su cara era nueva pero su trayectoria no, los cuatro coaches enloquecieron ante su talento vocal y su interpretación impecable. Finalmente, la artista eligió a Aguilera para formar parte de su equipo de cantantes, y esta decisión terminó siendo un hito en la historia de un programa que para ese entonces ya contaba diez temporadas: Alisan Porter ganó The Voice 2016, y fue la primera intérprete en obtener el título triunfador habiendo sido entrenada por una mujer. Este reconocimiento la colocó nuevamente en el ojo de la prensa, quien se fascinó ante su historia de resiliencia. Un año después, fue la protagonista de The Voice: Neon Dreams, un show en Las Vegas junto a otros participantes del mismo certamen de canto.

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Pero, ¿en qué anda la pequeña pícara?

Antes de que la pandemia cambiara para siempre el destino del 2020, Porter estaba de gira con su álbum Pink Cloud, que lanzó en 2019 de forma independiente y se puede escuchar en varias plataformas online gratuitas. Asimismo, promociona sus conciertos a través de las redes sociales, en donde también comparte el día a día junto a sus hijos y su nueva pareja. Lo cierto es que la artista conoció la fama de pequeña, luego siguió fortaleciendo su carrera y el destino le dio una segunda oportunidad cuando la reunió con aquellos fanáticos de la película que se volvieron a enamorar de ella pero muchos años después. Sus adicciones le tendieron una trampa de la que puedo escapar, no sin antes presentarles una batalla de cuatro años de la que salió airosa. Porque mientras la fama puede esfumarse de un día para el otro, el talento permanece y, si se lo entrena, está listo para brillar en cuanto aparece una (u otra) oportunidad.

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