Guitarra en mano, el actor va exponiendo ante el público sus elucubraciones en torno al tema de la mirada y las funciones del ojo, a través de una desopilante autobiografía condimentada con temas de variado registro musical. En ella pasa, sin escalas, de un oculista a un psicoanalista -que le diagnostica una esquizofrenia grave-hasta aparecer en el show de un mentalista que termina capturando parte de su personalidad escindida.
Quizás algo engolosinado por esta nueva vertiente musical que dio a conocer en la ficción de
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