18 de septiembre 2013 - 10:00
Carlos Núñez: el saber milenario de la gaita
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Carlos Núñez: “La música celta es un género en sí mismo, igual que el flamenco o el jazz. Es un género transnacional que tiene mucho pasado y que está en plena construcción”.
CN: Son instrumentos complemetarios e igualmente importantes para mí. Si me pusiera a explicar, diría que la flauta representa lo platónico y la gaita lo aristotélico. La potencia de la gaita, la emoción que genera en las personas -al punto que un Papa llegó a decir que inducía a sensaciones voluptuosas- son una característica indudable. Y volviendo un poco atrás en nuestra charla y ligándolo con esto, agregaría que lo flamenco es la reconcentración del sufrimiento mientras lo celta es la alegría, como un exorcismo pero desde la energía positiva.
P.: En relación con Pilatzke, ¿cuál es la importancia que asigna a su larga relación con el grupo irlandés The Chieftains?
C.N.: Ha sido central en mi vida. Grabamos juntos por primera vez en 1989 y desde entonces no hemos dejado de estar nunca, mutuamente, ellos en mis discos y yo en los suyos. Pero además, ellos fueron los que me abrieron la puerta de muchas cosas, incluso los que me sugirieron con razón que yo debía abrirme hacia el arte flamenco. Se interesaron siempre por las expresiones de América Latina y me llevaron hacia allí. Con ellos toqué por primera vez en el Carnegie Hall de Nueva York. En fin, son mis más carcanos compañeros de ruta.
P.: Si uno revisa su currículum, se encuentra con gente de lo más variada, de Montserrat Caballé a Ry Cooder, de Ryuichi Sakamoto a Laurie Anderson, de Carlinhos Brown a Los Lobos, de Sinead O'Connor a Compay Segundo, de Supertramp a The Who, de Bob Dylan a León Gieco; y la lista podría ser mucho mayor. ¿Cómo cree que ve toda esta gente lo que usted hace y por qué cree que eligen hacer cosas con usted?
C.N.: Esa lista es muy variada y seguramente es distinto lo que puede pasarles con lo que yo hago, que incluye a mi música y a la gaita como instrumento. Los latinos encontrarán más afinidades de origen en algún sentido. Sin embargo, la gaita es un instrumento que nos une a gallegos, irlandeses y escoceses, y lo celta está también con mucha fuerza en los Estados Unidos. De modo que si al principio podía aparecer como algo exótico o raro, hace ya rato que dejó de serlo. Del mismo modo que yo dejé de ser aquel muchachito joven que debutó en Manhattan "como un pulpo en un garage", sin saber del todo qué estaba pasando.
P.: Su último disco con material nuevo es "Alborada do Brasil", de 2009. Y el año pasado se editó un compilado de tres CD's -doble en Argentina- llamado "Discover". ¿No hay álbum nuevo en vista?
C.N.: Ese "Discover" fue pensado en rigor para el mercado norteamericano, como una suerte de carta de presentación sobre mi historia. Por eso hay grabaciones de diferentes lugares y con personas muy distintas. Efectivamente, el anterior trabajo era ése dedicado a Brasil, que terminó cerrando un triángulo de lo celta en ese país con una película y con una música incidental para un espectáculo coreográfico. Claro que estoy trabajando en algo nuevo; aunque en verdad son varias cosas que están ocurriendo simultáneamente. No sé cómo terminará, ni de esto resultará un álbum o dos o más. Y como me gusta que esto vaya siendo el resultado de un trabajo colectivo con mis compañeros músicos, prefiero por ahora no adelantar mucho más.
| Entrevista de Ricardo Salton |




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