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18 de septiembre 2013 - 10:00

Carlos Núñez: el saber milenario de la gaita

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Carlos Núñez: “La música celta es un género en sí mismo, igual que el flamenco o el jazz. Es un género transnacional que tiene mucho pasado y que está en plena construcción”.
ómo definiría "lo celta" y su música, un poco como puntapié inicial, para que Carlos Núñez se lance a una explicación más digna de un congreso de historia de la cultura que de una entrevista. Se nota que lo ha estudiado, que se ha interesado y profundizado en la génesis y que se ha tomado muy en serio un consejo que le dio un maestro siendo niño: "la gaita es el guardián de un tesoro y como tal debes considerarlo".

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"La música celta es un género", dice este español para empezar con su desarrollo. "Igual que el flamenco o el jazz. Es un género transnacional que tiene mucho pasado y que está en plena construcción. Es parte de un sentimiento hacia esa gran nación celta. En épocas prerrománicas, los celtas estuvieron en toda Europa; y con los corrimientos del imperio romano se fueron arrinconando en los 'finisterres', los lugares más lejanos del continente. Así se generó ese imaginario del Atlántico Norte, que reúne a Galicia y el norte de Portugal (en lo que fuera Gallaecia), Escocia, Irlanda. Ese mundo celta venía de la Edad Media, pero adoptó un espíritu romántico en los siglos XVIII y XIX. Parece increíble hoy por la rivalidad histórica entre ingleses e irlandeses, pero hacia 1700 Londres era la gran capital de la música celta. Y aunque hablamos lenguas diversas y tenemos distintas historias, nos cruzamos en la música y en ese espíritu. Los irlandeses desplazados de Gran Bretaña, sobre todos los aristócras más adinerados, viajaron a Galicia. El diálogo cultural fue muy grande, y también el reconocimiento mutuo. Así, por ejemplo la gaita que es un instrumento que en Galicia lleva 1000 años, llegó en el Medioevo a Irlanda. Y todo esto sin hablar todavía del reconocimiento que posteriormente harían los propios celtas no latinos de los elementos contenidos en distintos países de América Latina, muy especialmente México, Argentina, Cuba, Brasil".

Núñez ha venido unas cuantas veces a nuestro país. Esta vez, sin embargo, permanecerá unos cuantos días por aquí y hará un recorrido grande como hacía más de 15 años que no experimentaba. Arrancará con actuaciones en Córdoba (Sala Luz y Fuerza, 19/9) y Rosario (La Comedia, 20/9), continuará con una doble función el sábado 21 en el Auditorio de Belgrano porteño (a las 21 y a las 23) y cerrará con una presentación el domingo 22 en el teatro Auditórium de Mar del Plata. Lo acompañarán Pancho Álvarez en guitarra (en verdad, un instrumento más pequeño y con cuerdas metálicas; la "viola caipira" de los brasileños), su hermano Xurxo Núñez en percusión y el violinista y bailarín canadiense, e integrante del grupo The Chieftains, Jon Pilatzke.

Periodista: ¿Cómo conviven en España músicas como el flamenco y la celta? ¿Cuánto tienen en común?

Carlos Núñez: En realidad, la una corresponde al norte de España, a lo celta, al fruto de una cultura que tiene una tradición más ligada al pasado, a lo rural, a lo no moderno. La otra es el resultado del sur, más moderno, más urbano, más capitalista, que en buena medida terminó imponiéndose hacia todo el país y, en algún sentido, también instalándose como sinónimo de lo español. Fue tras la muerte de Franco y el consiguiente renacimiento de los orgullos nacionales que lo celta, en particular la gaita, fue en buena medida el camino para retomar la tradición. Yo, nacido en Vigo y con mis 42 años, soy producto de ese tiempo. Por eso, aunque mi primer instrumento escolar, mi primer amor con la música, fue la flauta de pico -la llamada flauta dulce-, rápidamente tuve mi maestro de gaita que me dio aquellos consejos sobre la significación cultural del instrumento.

P.: Y en la actualidad, ¿cuál siente que es más su instrumento?

CN:
Son instrumentos complemetarios e igualmente importantes para mí. Si me pusiera a explicar, diría que la flauta representa lo platónico y la gaita lo aristotélico. La potencia de la gaita, la emoción que genera en las personas -al punto que un Papa llegó a decir que inducía a sensaciones voluptuosas- son una característica indudable. Y volviendo un poco atrás en nuestra charla y ligándolo con esto, agregaría que lo flamenco es la reconcentración del sufrimiento mientras lo celta es la alegría, como un exorcismo pero desde la energía positiva.

P.: En relación con Pilatzke, ¿cuál es la importancia que asigna a su larga relación con el grupo irlandés The Chieftains?

C.N
.: Ha sido central en mi vida. Grabamos juntos por primera vez en 1989 y desde entonces no hemos dejado de estar nunca, mutuamente, ellos en mis discos y yo en los suyos. Pero además, ellos fueron los que me abrieron la puerta de muchas cosas, incluso los que me sugirieron con razón que yo debía abrirme hacia el arte flamenco. Se interesaron siempre por las expresiones de América Latina y me llevaron hacia allí. Con ellos toqué por primera vez en el Carnegie Hall de Nueva York. En fin, son mis más carcanos compañeros de ruta.

P.: Si uno revisa su currículum, se encuentra con gente de lo más variada, de Montserrat Caballé a Ry Cooder, de Ryuichi Sakamoto a Laurie Anderson, de Carlinhos Brown a Los Lobos, de Sinead O'Connor a Compay Segundo, de Supertramp a The Who, de Bob Dylan a León Gieco; y la lista podría ser mucho mayor. ¿Cómo cree que ve toda esta gente lo que usted hace y por qué cree que eligen hacer cosas con usted?

C.N.:
Esa lista es muy variada y seguramente es distinto lo que puede pasarles con lo que yo hago, que incluye a mi música y a la gaita como instrumento. Los latinos encontrarán más afinidades de origen en algún sentido. Sin embargo, la gaita es un instrumento que nos une a gallegos, irlandeses y escoceses, y lo celta está también con mucha fuerza en los Estados Unidos. De modo que si al principio podía aparecer como algo exótico o raro, hace ya rato que dejó de serlo. Del mismo modo que yo dejé de ser aquel muchachito joven que debutó en Manhattan "como un pulpo en un garage", sin saber del todo qué estaba pasando.

P.: Su último disco con material nuevo es "Alborada do Brasil", de 2009. Y el año pasado se editó un compilado de tres CD's -doble en Argentina- llamado "Discover". ¿No hay álbum nuevo en vista?

C.N.:
Ese "Discover" fue pensado en rigor para el mercado norteamericano, como una suerte de carta de presentación sobre mi historia. Por eso hay grabaciones de diferentes lugares y con personas muy distintas. Efectivamente, el anterior trabajo era ése dedicado a Brasil, que terminó cerrando un triángulo de lo celta en ese país con una película y con una música incidental para un espectáculo coreográfico. Claro que estoy trabajando en algo nuevo; aunque en verdad son varias cosas que están ocurriendo simultáneamente. No sé cómo terminará, ni de esto resultará un álbum o dos o más. Y como me gusta que esto vaya siendo el resultado de un trabajo colectivo con mis compañeros músicos, prefiero por ahora no adelantar mucho más.
Entrevista de Ricardo Salton

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