El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde allí, puede cantar prácticamente solo, acompañado por una guitarra -como acaba de hacerlo en Buenos Aires-y hacerse cargo de casi todos los «palos» flamencos o compartir una propuesta con una banda de rock, con una orquesta de cámara, con músicos de tradición musulmana y hasta coquetear con el tango rioplatense.