Las diferencias entre ellos son enormes: Teté es un maestro reconocido, pero su falta de ambiciones lo ha mantenido alejado de los escenarios. Pichón, en cambio, desborda de energía y decisión, aunque su firme deseo de triunfar en la bailanta y ganar mucho dinero, escandalice a su profesor. Ambos son producto de experiencias de vida muy dispares y esto hace que su visión del país y su relación con el mundo, los coloque en veredas casi opuestas.
De todas maneras, este encuentro propiciado por el mítico maestro Chavero (un simpático homenaje a
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