19 de diciembre 2007 - 00:00

Consigna: recrear la torre Eiffel sobre el Riachuelo

Pastorino:«Me pareceuna estupidezinsistiren quesomos unpaís joven ysin historia.DesdeQuinquelahasta hoy, elpuenteNicolásAvellanedaes unmonumentoicónico. Esosí: jamás memeteríacon elObelisco».
Pastorino: «Me parece una estupidez insistir en que somos un país joven y sin historia. Desde Quinquela hasta hoy, el puente Nicolás Avellaneda es un monumento icónico. Eso sí: jamás me metería con el Obelisco».
«Tal vez suene a delirio, pero yo siento que el puente de la Boca es nuestra Tour Eiffel, con su estructura de hierro y una línea arquitectónica que remite a la misma época». Así lo afirma el iluminador Jorge Pastorino, responsable del espectáculo lumínico «Paréntesis» que entre mañana y el 25 cubrirá de colores, estruendos y destellos el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda (Av. Almirante Brown y Av. Pedro de Mendoza).

Inaugurado en 1914 y desactivado en 1960, este monumento de 50 metros de altura, estrechamente vinculado a la gran ola inmigratoria de principios del siglo XX, ganó fama internacional y estatura de ícono gracias a las pinturas de Quinquela Martín.

Este es el segundo año en el que la Fundación Proa promueve una intervención artística sobre la zona y el nuevo proyecto, ideado por Pastorino, tendrá la particularidad de ir cobrando forma a lo largo de casi una semana hasta alcanzar su punto máximo la última noche. Mañana y el viernes, el puente estará iluminado con luz negra sobre pintura fluorescente. Entre el sábado 22 y domingo 23 concluirá el montaje y habrá un ensayo general. El lunes 24 el puente ya estará iluminado y el martes 25 se ofrecerá el show lumínico con fuegos artificiales y un concierto de sirenas de buques diseñado por los músicos experimentales Federico Marrale y Federico Travi.

Dialogamos con Pastorino, quien a pesar de su vasta trayectoria teatral (trabajó con Alberto Ure, Laura Yusem y Ricardo Bartís, entre otros directores), sigue sosteniendo que el diseño de luces es ante todo una disciplina plástica.

Periodista: ¿Usted no iba a estrenar un espectáculo similar en 2001?

Jorge Pastorino: Sí, « Réquiem para el Riachuelo», ése iba a ser el cierre del III Festival Internacional de Buenos Aires. Lo íbamos a estrenar en septiembre, pero una terrible sudestada que duró casi 20 días nos obligó a posponerlapara fin de año. En diciembre vino la hecatombe con la renuncia de De la Rúa y ahí ya fue imposible reflotar el proyecto.

P.: El nuevo se llama « Paréntesis», ¿en qué consiste exactamente?

J.P.: Lo que queremos es hacer arte sobre arte, darle color y vida a ese monumento, dibujarlo con luces, vestirlo, desvestirlo, adorarlo un poco. Es un ícono muy vinculado a nuestra historia. Me parece una estupidez que sigamos insistiendo en que somos un país joven y sin historia. Por otra parte, el puente aparece habitualmente en cuadros y fotos, pero nadie sabe muy bien de qué se trata.

Empezando por el hecho de que no es un puente sino un transbordador. En la práctica funcionaba como un ascensor horizontal y hasta trasladaba tranvías. Sólo se hicieron siete en todo el planeta y éste es el único de toda América.

P.: Se lo ve muy fascinado con este monumento.

J.P.: Sí, me trae muchos recuerdos de infancia. Mi padre era pintor, también mi abuelo y mis tíos. Me acuerdo cuando recorríamos los ateliers de sus amigos de La Boca. En los años 60 y 70, había muchos pintores trabajando en el barrio. Creo que fue eso lo que inspiró la existencia de la Fundación Proa en la Boca. Era una zona muy activa con astilleros trabajando a cielo abierto. A mí me marcó mucho ver a los obreros soldando el gigantesco casco de un barco y proyectando sobre él rayos de luz.

P.: ¿Y qué le produce esto de engalanar el Riachuelo sus aguas siguen tan sucias y contaminadas como siempre?

J. P.: Es una llamada de atención sobre lo que sucede ahí. A mí me resulta más desafiante que intervenir el Puente de la Mujer de Santiago Calatrava (Puerto Madero) que es bellísimo y se presta para montar un espectáculo. Pero sería sumar belleza sobre belleza. Esto está más vinculado a lo social, es una manera de decir «miren lo que pasa con este río» sin tomar partido político, ni dar una opinión al respecto. Pero a la vez, con cierta esperanza, o cierta ingenuidad, como para pensar que las cosas pueden llegar a mejorar en este momento de la Argentina. Por eso le di el nombre de paréntesis a este proyecto.

P.: ¿Con qué logística contará este espectáculo lumínico?

J.P.: Intervendrán prefectura, los bomberos, la policía; habrá corte de calles desde Almirante Brown, y la Avenida Pedro de Mendoza se hará peatonal para que la gente pueda acceder al puente sin problemas. La convocatoria estimada es de 20 mil personas como mínimo.

P.: ¿Está interesado en intervenir algún otro monumento emblemático?

J.P.: Todavía no lo pensé, antes quiero estrenar «Paréntesis» y ver cómo funciona. Pero me anticipo. por las dudas: si hay un monumento que nunca intervendría es el Obelisco.

Entrevista de Patricia Espinosa

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