Horacio González fue un pensador fundamental

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El sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional, Horacio González, murió ayer a los 77 años a raíz de coronavirus. González, que estaba a cargo del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional, fue ingresado el 19 de mayo en el Sanatorio Güemes tras dar positivo de covid-19 y su salud había desmejorado en los últimos días.

Sociólogo, docente y ensayista nacido en 1944, desde los años 70 ocupó un lugar relevante en el escenario intelectual del país. Sus análisis de la literatura y la política contribuyeron significativamente a una lectura crítica y comprometida de la realidad. Sus debates públicos con referentes como Rodolfo Fogwill o Beatriz Sarlo fueron notables. González fue uno de los fundadores del movimiento Carta Abierta, que acompañó las políticas del presidente Néstor Kirchner. La vicepresidenta Cristina de Kirchner dijo ayer en su cuenta de Twitter sentir una “inmensa pena” por el fallecimiento de González, a quien definió como uno de los intelectuales “más destacados del país”, y expresó sus “condolencias” a su pareja, Liliana Herrero, y a sus familiares y amigos.

Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de San Pablo, publicó novelas, aguafuertes y ensayos, entre ellos “La ética picaresca”, “El filósofo cesante”, “Retórica y locura”, “Filosofía de la conspiración”, “Perón: reflejos de una vida”, “Paul Groussac: la lengua emigrada”, “Las hojas de la memoria. Un siglo y medio de periodismo obrero y social”, “Lengua del ultraje. De la generación del 37 a David Viñas”, “Historia conjetural del periodismo”, “Genealogías. Violencia y trabajo en la historia argentina” y “Kirchnerismo, una controversia cultural”. Su debut en la ficción se produjo en 2014 con “Besar a la muerta”, una obra en clave de “criollismo paródico”. “La novela tiene giros caricaturescos”, dijo en una entrevista, “por eso vacilo en llamarla novela, sería en realidad una noveleta farsesca, y el asado, como fuerte signo de identidad, adquiere resonancias fantasmagóricas. No se puede invocar un asunto tan plenamente ligado a la memoria culinaria del país sin incurrir en cierto criollismo paródico”.

La primera dosis de la vacuna le fue aplicada en marzo pasado. Fue entonces cuando dijo: “La vacuna es casi un talismán, pero también una mercancía del capitalismo. Es necesaria una fabricación y distribución más igualitaria. Pero en un momento de la humanidad en el que recibe la demanda de un mensaje igualitarista, hay razones en la forma política y económica en la que vivimos que impide ejercer tal demanda”.

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