«Woman III»,
la pintura de
Willem de
Kooning que
según
versiones no
confirmadas
por el
supuesto
comprador,
se habría
vendido en
cerca de u$s
139 millones,
el segundo
precio más
caro de la
historia
detrás de un
Pollock.
Hace tres meses, las agencias de noticias anunciaban que la obra del pintor expresionista Willem de Kooning «Woman III» se había vendido a Steve Cohen, en operación privada, en alrededor de 139 millones de dólares, lo cual la convertiría en la segunda más cara de la historia. tras «N°5, 1948» de Jackson Pollock, también supuestamente comprada, en operación privada, por el empresario mexicano David Martínez. Los presuntos compradores nunca confirmaron dichas operaciones.
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Como sea, De Kooning es, sin duda, uno de los artistas más demandados en los Estados Unidos, donde se lo considera un símbolo del arte moderno y el pintor de Nueva York por excelencia.
Nacido en el puerto de Rotterdam el 24 de abril de 1904, desde niño estudió pintura y, ya a los 16 años, se ganaba la vida con la decoración y la pintura. No se conoce por qué en 1926 viaja como polizonte en un barco a Estados Unidos y, luego de trabajar de pintor de brocha gorda, se radica en Manhattan donde es protegido por su gran amigo y mejor pintor Arshile Gorki. Sus primera obras están influidas por Picasso, Miró y el arte mexicano.
En ese entonces, realiza pinturas sólo en blanco y negro con pigmentos preparados por él, ya que no puede comprar colores para sus pinturas (al respecto, solía manifestar: «El problema de ser pobre es que te ocupa todo el tiempo»). En 1943 se casa con Elaine Fried una gran pintora; en 1948, con 44 años, realiza su primera muestra individual, que lo lleva a la consagración.
Sus pinturas negras son consideradas el símbolo de la ciudad de Nueva York. Con Pollock, Rothko y Clifford Still son considerados los padres del arte norteamericano, algo que era fundamental para las ambiciones culturales del nuevo mundo y el expresionismoabstracto se convierte en lo único respetable para los compradores de la época, El fuerte empaste de sus obras y la forma hasta brutal en que es aplicado a la tela hace que se llame «action paintig» a la pintura gestual que realizan.
De Kooning se rebela y en 1953 realiza su mayor exposición en la galeria Sidney Janis de la calle 57 en Manhattan. Allí presenta una serie de mujeres figurativas, con sonrisas que expresan ansiedad y dolor, con dientes desencajados, cabezas pequeñas, grandes senos y muslos. Así, busca acabar con la opinión de que lo único importante era la abstracción. En la siguiente década se radica en Long Island. Ahí, en el pueblo de Spring, vivirá hasta sus atormentados últimos días, cargado de bebidas espirituosas y achaques de memoria. Comienza una serie de paisajes, plenos de síntesis y de originalidad única.
En la década del '80 realiza 288 pinturas y durante algunos años termina una por semana. Desbordado por sus abusos y derrotado por el mal de Alzheimer es declarado incapaz y, como tutora se elige a su hija, a quienes algunos acusan de haber retirado pinturas inconclusas para ser vendidas, ya que en 1989 se paga la locura de 20,6 millones de dólares por una de sus obras. En 1990 deja de pintar y fallece el 19 de marzo de 1997.
Su cotización ha crecido 3 veces en una década, y sólo en subastas, con un promedio de 50 pinturas por año (en 2006 se registró el record de 91 transacciones) se recaudan anualmente 110 millones de dólares. Es el cuarto artista en volumen de ventas y su mercado es casi exclusividad de EE.UU..
Las obras realizadas entre los '40 y los '70 son las más pedidas. Pero, además de pinturas, son muy demandadas sus esculturas, que comenzó en los '70 a instancias de Henry Moore y que realizaba en arcilla para después fundirlas al bronce y patinarlas de un negro intenso.
En remates, siete obras han superado los diez millones de dólares, siendo el mayor precio logrado de 27 millones (si no se tiene en cuenta aquella supuesta venta de 139 millones). No conocemos obras de de Kooning en nuestro país.
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