21 de octubre 2008 - 00:00

"De los anónimos de la TV salen personajes atractivos"

Julio Chávez:«Se sueledespreciar aesa genteque va aexponerse alosprogramas deTV. A mí meinteresa eseadultoingenuo queconcurre, loque hay dechico en él».
Julio Chávez: «Se suele despreciar a esa gente que va a exponerse a los programas de TV. A mí me interesa ese adulto ingenuo que concurre, lo que hay de chico en él».
"No me atraen las grandes historias con presidentes o reyes, sino que presto atención a los personajes corrientes, a quienes no les pasan grandes cosas, o acaso sí, pero no lo advierten" dice Julio Chávez con relación a la próxima obra de su autoría, aún sin título, pero que sigue un lineamiento claro de los temas que cautivan al actor autor y director: el mirar y no ver, el ver sin ser visto. Actualmente Chávez participa del Festival de Otoño de Madrid, donde presentará las últimas funciones de «Yo soy mi propia mujer», obra con la que espera poder quedarse algunos meses para hacer temporada en España y despedirse así de la pieza de Dough Wright.

Chávez trabaja sobre «Siete mujeres que se encuentran el día anterior al casamiento de una de ellas», aún sin título ni versión definida, pues agrega detalles a la escritura y puesta conforme se va ensayando. Mientras lee el guión que le acercó Marcelo Piñeyro sobre el libro «Las viudas de los jueves» de Claudia Piñeiro, espera el lanzamiento en marzo de la miniserie televisiva «Epitafios 2», que protagonizó para HBO. Conversamos sobre todos estos temas.

Periodista: ¿De qué trata la obra sobre las siete mujeres?

Julio Chávez: Se encuentran en un departamento del centro el día anterior al casamiento de una de ellas. Allí afloran una cantidad importante de sentimientos, miedos, reclamos, deseos, penas, frustraciones, sueños.

P.: Otras obras suyas también disparan la acción cuando los personajes comienzan a advertir sus sentimientos, sólo en la interacción con un otro.

J.C.: Sí, me interesa ese modo de presentar los conflictos así como no me atraen las grandes historias, con presidentes, políticos o reyes, sino que me gusta hablar de esas personas a las que no les pasan grandes cosas aunque las tomen como si lo fueran, o tal vez las ignoren, como a su realidad, y que es tan difícil de ver. Con psicoanálisis de por medio o no, a todos nos cuesta ver.

P.: También aparece en sus obras el enfrentamiento a partir de la diferencia en cuanto a la clase social.

J.C.: Correcto, pero no diría sólo clase social, diría lugar de pertenencia que lleva a diferentes prácticas. Por ejemplo en mi obra «Rancho», la tía de Barrio Norte es quien ayuda a su hermano e hija porque los desalojan de su rancho en el interior. Lo interesante es lo que ocurre con esos personajes cuando viajan, casi sin remedio, a un departamento de la capital. Allí llegan a ocurrir los más disparatados acontecimientos, como la fogata en el living de esa mujer que los mira desconcertada. En esa mirada hay algo muy parecido a lo que ocurre con la tía en la obra «La de Vicente López».

P.: ¿Y la otra obra?

J.C.:
Repondré «Angelito Pena», una obra mía que dirigí en el Recoleta en 2003, 2004 y 2005, sobre cuatro personas que comparten una casa y asisten a un quinto integrante que está practicando para presentarse en un concurso de fenómenos, en el que intentará mantenerse parado sin moverse durante 24 horas. Es una obra que habla de cómo el ser humano construye con elementos insignificantes aparentes, grandes conflictos. Todos sus personajes se quieren expresar y al mismo tiempo pretenden que el resto esté de acuerdo.

P.: ¿Lo inspiraron los concursos de Marcelo Tinelli y Susana Giménez? La moda sigue hoy con «Talento argentino».

J.C.: Considero que de esos concursos surgen algunos personajes que son valorables por sus virtudes, y no lo tomo de un modo peyorativo. Lo que me inspiró en realidad es cómo la gente construye una realidad mediatizada, cómo lo que expresan es siempre una opinión de la que deben convencer al resto. Si fueran pensamientos, no habría necesidad de andar argumentando e intentando que los demás compartieran el enunciado. Me interesan las personas y familias que hablan a través de Chiche... ¿como se llama? Gelblung, Chiche Gelblung.

P.: ¿Por qué aclara que no toma el «concurso de fenómenos» como algo peyorativo?

J.C.: Porque se suele despreciar a esta clase de gente y de programas, lo que quiero marcar es al adulto ingenuo que concurre; rescato que siendo grande no haya perdido parte de la inocencia. El chico siempre es ingenuo; el adulto es lo que puede.

P.: Terminó de grabar la segunda parte de «Epitafios» para TV. ¿Cuándo podrá verse?

J.C.: En marzo, con un elenco diferente del anterior, donde habían estado Paola Krum, Cecilia Roth y Antonio Birabent. En esta oportunidad trabajamos también con Cecilia pero además Leo Sbaraglia, Natalia Lobo y Fernán Mirás. Nuevamente aparece el caso de un psicópata serial que compromete la figura de mi personaje y lo involucra de una manera personal. Trabajar para HBO es como trabajar para un monstruo, me resultó muy gracioso el día en que nos juntamos todos con los diferentes departamentos. Funcionan en diferentes países, como unidades de negocios, y está el de casting en un país, el de marketing en otro, y cada uno peleaba por lo suyo, mientras nosotros los actores, mirábamos.

P.: Luego de «El otro», ¿quiere volver a hacer cine?

J.C.: Marcelo Piñeyro me trajo el guión de «Las viudas de los jueves», pero todavía no lo empecé a leer. Lo que me gustaría filmar es un proyecto de cine donde escribe Alejandro Maci y estaría Mercedes Morán.

P.: Le rendirán un homenaje en Mar del Plata pero usted no podrá asistir, ¿cómo es eso?

J.C.: Me enteré de la idea, la agradezco aunque no sé si merezco un homenaje a mi persona. Me avisaron pero yo ya estaba comprometido con el viaje al Festival de Otoño Madrid y aún si se hace sin mi, estaré contento pues me representará mi grupo de teatro, Baal.

P.: ¿Y qué hará en Madrid?

J.C.: Iré con el espectáculo «Yo soy mi propia mujer» dirigido por Agustín Alezzo y además de estar en el festival, veré si logramos cerrar una temporada de la obra en Madrid. Me gustaría concluir el ciclo así, pues es difícil darse cuenta cuándo algo ya cumplió una etapa. Yo me lo pregunto bastante, pero hay que tratar de detectarlo más allá de que la obra estuvo siempre a sala llena y el placer que me significó representar a Charlotte von Mahlsdor, el travesti sobre el que gira la obra de Doug Wright.

P.: ¿Le afecta el clima de crisis económica mundial o intenta aislarse?

J.C.: A decir verdad, si nuncaen mi vida pensé sobre cuestiones de economía y a duras penas lo hago sobre teatro, no voy a pensar sobre eso ahora. Por lo poco que comprendo, parece que el paradigma viene mal y entonces habría que cambiarlo. No hay espacio para que siga todo igual, y en ese sentido recurriré al lugar común, toda crisis. trae una oportunidad, más allá de que se genera mucho miedo ante lo desconocido. En cuanto al teatro en particular, quiza sufra por menos espectadores o cierres de salas, pero eso será insignificante al lado de lo que podría ocurrir.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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