9 de febrero 2001 - 00:00

Del teatro

(08/02/2001) Tras once años de actividad, el teatro Babilonia cierra sus puertas de Guardia Vieja 3360 definitivamente. Las dificultades económicas comunes a cualquier sala del off se vieron agravadas en los últimos años por los elevados costos de alquiler y mantenimiento que requería el inmueble de tres plantas. Cae así un bastión del teatro independiente por cuyas salas pasaron espectáculos de primer nivel, entre ellos varias obras del Periférico de Objetos y en los últimos meses, sin ir más lejos, el unipersonal de Eduardo Pavlovsky «La muerte de Marguerite Duras». La medida se veía venir desde hace un tiempo, sobre todo a partir de la incursión de sus dueños, Javier Grosman y Graciela Casabé, en diversos cargos políticos del área Cultura. Grosman es el actual subsecretario de Acción Cultural del Gobierno de la Ciudad, mientras que Casabé es la directora del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, que este año va por su tercera edición. En diálogo con este diario, Graciela Casabé, manifestó su intención de buscar un espacio diferente (con menos plantas pero más amplio) que permita continuar la tradición teatral de Babilonia, sumando también espectáculos de mayor formato que aseguren la subsistencia del espacio. «Algún día vamos a abandonar nuestros puestos políticos», dijo Casabé. «Yo ya voy por el tercer festival y no me veo haciendo quince festivales internacionales más. Esto ya está encaminado y a mí me gusta el desafío, por eso ese dinero que me comía Babilonia lo voy a dedicar a la producción teatral.» También anticipó que la programación del próximo festival ya está cerrada y «es de lujo», pero se negó a adelantarla antes de contar con la autorización del secre tario de Cultura, Jorge Telerman.

*Con motivo del cierre de Babilonia, su programación será trasladada a otras salas: «La muerte de Marguerite Duras» pasa al espacio Calibán (México 1428) mientras que «El juego de las sillas» se reestrenará en marzo en el Teatro del Pueblo.

*Otra sala con problemas es la del Auditorio del Centro Cultural Recoleta, pero éstos tienen que ver con cuestiones técnicas.A la mala acústica del lugar se suma en verano el agobio de las altas temperaturas. El espectador desprevenido ve el equipo de aire acondicionado y piensa que está descompuesto, pero la realidad es aun peor: nunca funcionó. Pese a los enormes caños y conductos que recorren la sala, el equipo carece de un pequeño tramo de instalación que permitiría su funcionamiento. Al menos eso es lo que dicen los técnicos de la sala. Los tremendos calores del mes de enero hicieron casi intolerable la permanencia en el lugar. Tal vez por eso la compañía Clun prefirió suspender el reestreno de «La flauta mágica» hasta abril. Muchos alimentan la esperanza de que, estando la esposa de Telerman dentro del proyecto, tal vez ayude a que dicha situación sea subsanada y se habilite al fin el ansiado aire acondicionado.


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El que se encuentra trabajando a full es Fernando Peña. Luego de su exitosa temporada en La Plaza, donde presentó su unipersonal «Esquizopeña», el multifacético humorista acaba de firmar contrato para presentar un nuevo espectáculo en La Trastienda titulado «My name is Alfred». Según trascendió por parte de allegados a la producción, a diferencia del año pasado, cuando se prodigó incansablemente en cuanto medio gráfico y televisivo se lo propusiera (escandalizando, por ejemplo, a Susana Giménez con sus confesiones sexuales), Peña no estaría muy dispuesto a hacer notas sobre el espectáculo, «al menos por ahora», a excepción de un reportaje que hizo para «El rayo» en San Martín de los Andes. Su idea es promocionarlo desde su propio programa de radio y hasta el momento no le va tan mal ya que logró que sus seguidores empiecen a comprar las entradas con casi cuarenta días de anticipación. El espectáculo se estrenaría en los primeros días de marzo.




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