13 de noviembre 2007 - 00:00
Distinguen al arquitecto colombiano Laureano Forero
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Obra de
Laureano
Forero,
prestigioso
arquitecto
colombiano
que mañana
recibirá el
Premio
Ventanas al
Futuro 2007
en la
ceremonia
que tendrá
lugar en el
Museo
Renault.
La visita a Buenos Aires fue otro momento cumbre en la carrera de Forero, quién junto a Luis Grossman, restauró el edificio de Rosario Central, en la ciudad santafesina, para sumar, de esa forma, otro trabajo a su extensa lista.
«En Argentina, a raíz del cambio de Milenio, dicté una conferencia en la que reflexioné sobre lo social, un tema que me apasiona e inquieta, sobre todo porque es recurrente que a muchos arquitectos les dé pereza construir para los más pobres».
La arquitectura en Latinoamérica es un paradigma regionalista, símbolo y compendio del paisaje cultural, que asocia la idea del espacio natural y con el entorno cultural. «No acepto que se destruya para volver a construir. Por eso considero que la remodelación y la renovación son claves en un país como Colombia y Argentina. Con la tecnología, los edificios se vuelven obsoletos muy rápido.» Este fue el concepto en el caso de Torre Visión, en Bogotá: actualizarlo con más calidad estética y ponerlo al día.
Aunque también ha construido en otros lugares, la ciudad de Laureano Forero es Medellín, donde nació en 1938. Es el segundo centro urbano del país, fundado en el último tercio del siglo XVII, y sufrió desde la década del 50, como tantas ciudades latinoamericanas, el fenómeno de una urbanización arrasadora, que no perdona ni la historia ni el imaginario local.
«Cuando uno es joven puede darse el lujo de equivocarse. Ahora no me lo perdonaría», afirmó Forero. Pertenece al grupo de arquitectos dedicados más que a salvar la historia y el imaginario, a seguir haciendo partícipe a su comunidad de la vida urbana: no es tan sólo un conservador de edificios antiguos sino, esencialmente, un formador de ciudades resuelto a no perder lo viejo en beneficio de lo nuevo, ni a desechar lo nuevo en beneficio de lo antiguo.
Una de las obras capitales de Laureano Forero es el Centro Villanueva, de Medellín, situado en una zona de la ciudad que había sido demolida en gran parte para construir autopistas y puentes. Esta obra nació de la necesidad de rehabilitar la sede del Seminario Conciliarerigido entre 1919 y 1928, un proyecto que el tiempo había convertido en hito simbólico de la ciudad. El rescate del Seminario supuso la construcción de una nueva estructura adosada para servir a todas las necesidades y funciones del Centro.
Un caso análogo ha sido el del Shoppping Almacentro, creado a partir de la recuperación de una fábrica obsoleta, a la cual sumó un edificio destinado a oficinas. En ambas obras, se destaca el uso del ladrillo a la vista. El Centro Aliadas, en El Poblado, es una construcción nueva, pero su diseño buscó adaptarse a un tradicional espacio urbano, dominado por una plaza y una iglesia. Esto ayuda al objetivo prioritario de su arquitectura: afirmar una identidad urbana, sustrayéndose a las rupturas de moda. Así sucede también con Las Galerías de San Diego.
La obra de Forero ha descollado también en el área de las viviendas unifamiliares, entre las cuales merecen citarse las casas Florida Blanca y Escorcia I (en La Ceja, Antioquía), Escorcia II (en Envigado, Antioquía), Montoya (en Pereira), y La Providencia, en Medellín.
Su producción abarca distintas tipologías, que incluyen realizaciones como la Capilla de Campos de Paz y la excelente urbanización de La Mota. Es un conjunto de viviendas en serie para 1.500 familias de ingresos medios. Edificios de cinco pisos de altura se disponen en forma lineal, en semiclaustro en el extenso terreno disponible. Un trazado urbanístico que primó sobre el concepto de calle, definido por la continuidad de los edificios. La construcción en estructura de concreto y muros en bloques de ladrillos a la vista es económica y lo aprovecha como tema para desarrollar un tratamiento estético sencillo y directo de los exteriores. En la volumetría se destacan los puntos fijos, a la manera de torrecillas.
Su trayectoria ha sido reconocida con numerosas distinciones, entre otras, Arquitecto de Colombia, 1986; Premio Federación Panamericana de Arquitectos, 1987; Premio Vitruvio 1994; Arquitecto de Latinoamérica, otorgado por el Comité internacional de Críticos de Arquitectura (CICA), en 1995.


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