26 de agosto 2005 - 00:00

Divx, un intento fallido

Los consumidores de video digital conocen desde hace tiempo un formato llamado Divx, una desencriptación del codec de MPEG-4 de Microsoft que permite ejecutar el contenido de un DVD utilizando el Windows Media Player. La ductilidad y calidad de este formato ha popularizado su utilización para grabar video digital en CD, cuya única desventaja era que sólo podía visualizarse a través de la computadora, aunque hoy día existen reproductores de DVD que ofrecen la posibilidad de ver este tipo de CD.

Pero el nombre de este producto «casero» está inspirado en lo que fue una de las grandes desilusiones del mercado del DVD. Hacia mediados de 1998, la compañía Circuit City anunció el lanzamiento de un nuevo formato conocido como Divx (Digital Video Express), que pretendía ser una innovadora tecnología aplicada al alquiler de DVD, proveyendo discos baratos que podían reproducirse en cualquier momento a través del sistema pay-per-view.

Varios grandes estudios de Hollywood apoyaron el formato, y las compañías dedicadas al desarrollo de equipamientos fueron tentadas asegurándoles pagos de más de 110 millones de dólares. Los períodos de licencia pay-per-view variaban de acuerdo con los DVD. Cada disco se vendía a unos 4,5 dólares, y una vez insertados en el reproductor funcionaban durante las siguientes 48 horas.

Si se requería que el disco siguiera trabajando, había que abonar otros tres dólares por 48 horas adicionales, aunque realizando un pago único de 20 dólares, se podía conseguir que el disco quedara totalmente desbloqueado.

Los reproductores Divx costaban unos 100 dólares más que los aparatos convencionales, pero funcionaban para ambos formatos. Hacia finales de 1998 ya se habían vendido casi 90.000 reproductores y la comercialización de discos Divx alcanzó las 540.000 unidades. Lo que parecía una nueva ola de cambio tecnológico dejó de existir a mediadosde 1999, con menos de un año de existencia, y no sólo no retrasó el desarrollo del mercado del DVD sino que además incentivó la creación de servicios de alquiler mucho más eficientes y baratos. City Circuit se declaró en bancarrota pero indemnizó con 100 dólares a todos los poseedores de reproductores Divx, lo que los transformó en un buen negocio.

En julio de 2001, todos los discos Divx dejaron de funcionar una vez que fue discontinuada su conexión telefónica con la central informática que controlaba sus capacidades.

Horacio Moreno

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