Espectáculos

EE.UU.: subastas que no esperan récords

Las casas top confían en un comprador que busque ampliar los nombres del "canon".

Nueva York - A falta de obras de arte a precios astronómicos, las subastas de arte en Nueva York, que comenzaron ayer, ponen en relieve a artistas menos conocidos, alentados por un mercado en busca de diversidad. Es aquí donde entran los latinoamericanos.

Ninguna obra alcanzaría en Christie’s o Sotheby’s los montos de los últimos tres años, superiores a los 80 millones de dólares. Es una ruptura con una serie de records hábilmente orquestados, logrados con el apoyo de una máquina de marketing eficaz. El más emblemático fue la venta de “Salvator Mundi” de Leonardo da Vinci, por 450 millones de dólares en noviembre de 2017, obra cuya autenticidad, además, es cuestionada por más de un experto.

Para atraer a los coleccionistas, hay que contar otra historia, empezando por la de la rareza. Artista del movimiento pop art, el estadounidense Ed Ruscha, de 81 años, no es conocido como un Andy Warhol, el líder de esta tendencia, pero “Hurting the Word Radio #2” es considerado como uno de sus mejores cuadros, y su precio de venta está estimado entre 30 y 40 millones de dólares.

“El mercado quiere saber si hay uno de los mejores cuadros de un artista en venta, lo cual es un cambio, porque antes era más bien ‘Jeff Koons es popular, preciso uno’”, dijo Alex Rotter, presidente del departamento de arte contemporáneo de Christie’s. “Ahora es: ‘prefiero tener el mejor Ed Ruscha antes que un Warhol promedio’”, añadió. El récord en subastas para Ruscha se remonta a 2014 con “Smash”, vendido a 30,4 millones de dólares.

Entre las obras más destacables de esta temporada en Christie’s figura “Sur la terrasse” de David Hockney, estimado en 25 a 45 millones de dólares, y en Sotheby’s “Untitled XXII” de Willem de Kooning, estimado en 25 a 35 millones de dólares, así como “Blue Over Red” de Mark Rothko. Otro argumento de venta probado es la “frescura” de la obra: que nunca o casi nunca haya sido exhibida en público o vendida en remates. Es el caso de la obra de Hockney, que fue exhibida por última vez en 1973 y que quedó fuera de todas las exposiciones y retrospectivas del artista. “Es importante contar con obras frescas”, explicó Johanna Flaum, responsable de arte moderno y contemporáneo en Christie’s en Nueva York. “Es lo que genera entusiasmo en los compradores”.

Sotheby’s está en la misma búsqueda y propone especialmente esta temporada “Charing Cross Bridge” de Claude Monet (estimado en 20 a 30 millones de dólares) o “Richard Gallo et son chien” de Gustave Caillebotte (entre 14 y 18 millones de dólares), nunca vistos en subastas.

Las casas de remates también juegan la carta de la diversidad, y están en alza los artistas latinoamericanos, negros o mujeres.

Las dos obras latinoamericanas más destacadas en las subastas de Sotheby’s esta semana son del mexicano Rufino Tamayo y del uruguayo Joaquín Torres García. “La máscara roja” de Tamayo (1899-1991), estimada en cuatro a seis millones de dólares, que muestra a una mujer desnuda tocando la mandolina, “seculariza la venerada iconografía de la Virgen María, traduciendo sus elementos esenciales para conjurar una figura universal”, asegura la experta Anna Indych López en el catálogo de las subastas de Sotheby’s. El récord en subastas de Tamayo se remonta a 2008, cuando “Trovador” se vendió a 7,2 millones de dólares.

“Constructivo en blanco y negro (Inti)”, una de las obras más conocidas y exhibidas de Torres García (1874-1949), fue creada tras su regreso a Uruguay en 1934, cuando el artista estaba inmerso en su “proyecto indoamericano”. Su precio estimado es de dos a tres millones, y podría alcanzar un nuevo récord en remates para Torres, superando el logrado en mayo con “Construcción en blanco” (1931), que se vendió en Sotheby’s por 3,4 millones dólares.

Las mujeres artistas, principalmente aquellas que pertenecen al movimiento expresionista abstracto, siguen cotizándose. En 2011, el “Sun Woman I” de Lee Krasner fue vendido en 782.500 dólares. Este jueves, podría alcanzar 10 veces más, de seis a ocho millones de dólares.

“Hay un entusiasmo y una demanda increíbles por las mujeres artistas en este momento”, aseguró David Galperin, a cargo de las ventas en Sotheby’s. La apertura alcanza asimismo a artistas afroestadounidenses. Jean-Michel Basquiat ya no es la única referencia, hay obras de Kerry James Marshall, Charles White y Norman Lewis.

Las obras de White y Lewis se vendían a unas decenas de miles de dólares hace menos de 10 años, y ahora podrían superar el millón.

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