4 de marzo 2008 - 00:00
El arte de Jacques Bedel en Londres
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Uno de los trabajos de Jacques Bedel correspondiente a «Los crímenes políticos», que se expondrá en la capital inglesa.
La poética de Bedel debe vincularse a la del teatro pobre que planteó Jerzy Grotowski. Grotowski era ya un hombre descollante en los círculos teatrales del mundo entero cuando vino a Buenos Aires a mediados de la primavera de 1971. Este polaco oriundo de Rzeszow y licenciado en la Escuela Superior de Teatro de Cracovia, había hincado su profunda renovación estética en 1959, al fundar en la pequeña ciudad de Opole el Teatro de las Trece Sillas (Teatr Trynastu Rzedon), luego de haber colaborado en el montaje de algunas piezas («Tío Vania» de Chéjov, «Las sillas» de Ionesco) en el Stara de Cracovia.
Fue en Opole donde, en colaboración con Ludwik Flaszen, desarrolló Grotowski los fundamentos y premisas metodológicas de ese fenómeno que él mimo denominaría teatro pobre y que terminaría por situarlo junto a los grandes y contados creadores del siglo en la materia: Stanislavski, Meyerhold, Vachtangow, Dullin, Artaud, Baty, Brecha. La influencia de Grotowski (o «El Buda», mote que le dieron sus colegas polacos), empezó a irradiar más allá de las fonteras nacionales, extendiéndose por Europa Occidental, Estados Unidos, América Latina, Japón y Oceanía.
Hacia 1965 Grotowski instaló su teatro laboratorio en Vroclavia, pero sólo seis años después se presentó en Varsovia, al cabo de exitosas giras que lo llevaron a Nueva York, París, Londres, Roma y Madrid. Admirado y combatido con la misma vehemencia, la huella de sus enseñanzas y sus prácticas se sintió en los escenarios de esos centros y de otros tan distantes como Melbourne y Tucumán, México y Kyoto.
«Posiblemente, el de Grotowski es el único teatro de vanguardia cuya pobreza no es un obstáculo, donde no poseer dinero no es una excusa para la utilización de medios inadecuados que automáticamente destruyen los experimentos» sostuvo el talentoso director inglés Peter Brook. «En el teatro de Grotowski, como en los auténticos laboratorios, los experimentos son científicamente válidos en tanto que se respetan las condiciones esenciales».
Fue Grotowski quien propuso «hacer el vacío en nosotros para colmarnos». Y, también: «El arte es una maduración, una evolución, un alzarse que nos hace emerger de la oscuridad a una llamarada de luz». También formuló estos conceptos: «Debemos tender a descubrir la experiencia de la verdad sobre nosotros mismos; arrancar las máscaras detrás de las que nos escondemos diariamente. Debemos violar los estereotipos de nuestra visión del mundo, los sentimientos convencionales, los esquemas de juicio...».
Muchas de estas reflexiones fueron planteadas por el propio Grotowski el viernes 12 de noviembre de 1971, de las once de la mañana hasta las cuatro de la tarde, en la sede del Centro de Arte y Comunicación, adonde lo habíamos invitado para escucharlo y debatir sus ideas. La extensa charla y el diálogo posterior con él -fuera, en la calle Viamonte al 400, lo esperaba un automóvil de su Embajada, pues de allí debía salir para el aeropuerto de Ezeiza y emprender el retorno a Polonia- fueron el origen del Grupo CAYC. Porque días más tarde enviábamos veinticinco invitaciones a otros tantos artistas para conformar un equipo de trabajo a la manera del laboratorio grotowskiano. En rigor, esta noción de equipo se adecuaba perfectamente a las directrices que había cimentado el CAYC como institución.
Jacques Bedel es uno de aquellos artistas. Nacido en Buenos Aires en 1947, su ingreso en la Facultad de Arquitectura obedeció a una decisión que informó su labor de artista y que él explicó así: «Es la carrera más completa en lo referente a una formación humanística y artística, además de posibilitar el hecho de desarrollar la disciplina creativa, no sólo de espacios habitables sino de cualquier cosa que constituya el entorno del hombre». Esta impronta se reconoce en las imágenes de «Los crímenes políticos» en las que un cuerpo cae arrojado al vacío u otros yacen heridos o muertos, en las reproducciones de espacios arquitectónicos neoclásicos con dibujos rigurosos propios del siglo XIX.




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