Algo apagado pero bien armado, el BAFICI 2026 termina con un balance bastante positivo, premios indiscutibles, lo que resulta casi una excepción en su ya larga historia, y, sobre todo, termina posicionado como el lugar de mayor aliento y expectativa para la gente que quiere hacer algo de cine.
En ese sentido cabe anotar, entre otras actividades, el encuentro de productores europeos con creadores locales, cada uno llevando su proyecto bajo el brazo, las jornadas presenciales del Encuentro Federal de Industria en Foco, creación conjunta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (Caic), los ministerios de Cultura y Desarrollo Económico de la Ciudad y el Fondo Netflix, y el Area Profesional para reuniones ocasionales con agenda abierta. Y para sumar pantallas, la alianza del Bafici- Málaga con vías de armar una red iberoamericana de festivales ( camino que antes abrió Pantalla Pinamar y que fuera cerrado por el mandamás del Incaa de ese momento).
Según cifras oficiales, este año se inscribieron en el BAFICI 4.637 trabajos, de los cuales 1.014 eran argentinos (el año anterior fueron 860). De ellos quedaron seleccionados 147 argentinos cifras fianles. Acá hay algo interesante: de esos 147 casi el 10% pudo realizarse gracias al Programa Mecenazgo de Cultura de la Ciudad, que es solo una de las formas de auxilio que tiene Caba para estos menesteres. Esa cifra promete crecer, lo que además es lógico, se viene un año electoral y hay que redoblar los méritos. “Más Mecenazgo, más Cash Rebate y Fondo Metropolitano”, anunció el intendente Jorge Macri a la hora del cierre.
Detalle alentador, los principales premios incluyen un dinerillo: 5.000 dólares para el ganador de la Competencia Internacional, 7 millones nacionales y medio cada una de las otras dos competencias, y 12 millones el Ciudad de Buenos Aires. Considerando el momento que se vive, es un monto atendible. Pero no todas son flores. Más allá de los discursos, este año el Bafici no editó ninguno de los cuatro libros que se presentaron. Ya demasiado que el catálogo sea solo digital. Eso no va con el nivel de festival internacional al que pretende aspirar -y podría hacerlo.
Premios
Vamos a los premios. En la competencia internacional se impuso Bélgica, con “Hair, Paper, Water”, de Nicolás Graux y Minh Quy Truong, sensible retrato franco-vietnamita de una anciana y su familia, y “Foret ivre”, buen cuento de Manon Coubia. Pero la obra más relevante, y casi la más relevante de todo el festival, se llama “Los vencedores”. Coproducción argentino-británica de Pablo Aparo, es una mirada un tanto ácida y otro tanto dolida sobre los habitantes de las Islas Malvinas y los resabios de la contienda, que el propio autor visita, no como turista de paso, sino como un observador comprometido. Gran Premio Ciudad de Buenos Aires, premio del jurado al Mejor Director, y premios paralelos de directores y sonidistas, “Los vencedores” tendría que estrenarse y difundirse como se merece. Lo mismo la chileno-argentina “Hangar rojo”, de Juan Pablo Sallato, mención de honor de la entidad católica internacional Signis, que recuerda el caso real de un militar -y no fue el único- que se negó a cumplir órdenes inhumanas, fue preso y torturado por sus propios compañeros de armas, y al fin exiliado.
De la Competencia Argentina ganó “Plata o mierda”, de Toia Bonino y Marcos Joubert, de próximo estreno, pero atención al misionero “Gente de la ruta”, de Lucas Koziarski, que a través de conversaciones muy naturales deja entender la condición de las mujeres, y las familias, allá por la ruta 14, esa que va justo por el medio de la provincia. Vale la pena atender lo que se está haciendo en Misiones, gracias en buena medida al apoyo del instituto local de Artes Visuales.
Y en la Competencia Vanguardia y Género se impuso un título mexicano que bien puede aplicarse en varios órdenes: “Lo demás es ruido”, de Nicolás Pereda.
Otros galardones fueron para “Machado” (Julián Tagle, sensible retrato de una conocida familia de artistas), otra belga más, “Heysel 85” (Teodora Ana Mihai), y otra más, “A bras-le-corps” (Marie-Else Sguardo, copr. Suiza), también “Te amo, Antoño” (Tamara Leschner, que además recibió una mención como mejor actriz por “Sí, cambio”), “La lucha” (José Alayon, España), “Phantoms of July” (Julian Radmaier, Alemania), y, entre otros, el corto “Yegua” (Virgina Scaro), donde un animal aprovecha la ocasión y escapa de su dueño borracho. Asunto original, y sugerente.
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