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28 de agosto 2007 - 00:00

El cine se desnuda (y gana más prensa)

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Brad Pitt como el legendario bandolero Jesse James en el film que se estrenará en Venecia. El actor será visto en un desnudo frontal integral.
Los Angeles (Especial) - El fenómeno es demasiado frecuente como para considerarlo un simple resultado del azar. Sin ir más lejos, en el Festival de Venecia, que se inicia mañana hay al menos tres películas con escenas de sexo explícito, o en las que alguno de los protagonistas, entre ellos Brad Pitt, exhibe a cámara sus genitales (que se empleen dobles o no es materia aparte).

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No ha faltado quien, a la luz de esta tendencia, hablara de una especie de revival del cine de los '70, con sus clásicos malditos como «Ultimo tango en París», «Calígula», «El imperio de los sentidos» y tantas otras. Una dirección que, con la llegada de la década siguiente, se atenuó casi hasta extinguirse, y que desde hace unos años reapareció con fuerza aunque no en películas de exhibición masiva sino, por el momento, a «perlas» de festival que no siempre obtienen salida comercial. A seguir los indicios, más que una nueva pubertad de lo sexualmente gráfico en la pantalla parecería haber una silenciosa operación de marketing. El «logo» de estos films, la marca distintiva que les permite ser claramente distinguidos en la abrumadora masa de nuevas producciones, es esta condición explícita, que casi siempre los pone al borde de la «X» aunque no les impide, en teoría, una distribución comercial potencial.

Los casos de los que más se habló fueron los de «The Brown Bunny», en el Festival de Cannes de 2003, en el que la actriz Chloë Sevigny le hacía sexo oral en primer plano, y durante varios minutos, al actor y director del film Vincent Gallo. El film, una road movie insoportable donde no pasaba absolutamente nada hasta llegar a escena, recibió una ovación generalizada.

El año pasado, también en Cannes, se vio «Shortbus» de John Cameron Mitchell, drama «coral» que contenía numerosas escenas «X», comenzando por la auto-fellatio que se practicaba uno de sus actores (de rara capacidad contorsionista). El film, recibido fríamente por el público, no obtuvo ningún premio aunque sí numerosas notas periodísticas. En la Argentina, se viene anunciando su estreno desde hace tiempo, aunque a medida que se aproxima cada fecha prevista se cancela. El mexicano Carlos Reygadas, otro niño mimado de Cannes, incluyó en su soporífero film «Japón» algunas momentos de sexo geriátrico, y en el posterior «Batalla real» otra típica escena de oralidad. Ahora es el turno de Venecia, que aparentemente redobla la apuesta.

En la nueva reencarnación en el cine del forajido de leyenda Jesse James, Brad Pitt sale desnudo. De frente, y en primer plano. Ni Tyrone Power, uno de los primeros James del cine, ni John Carradine, Donald Meek o J. Edward Bromberg, que también interpretaron al bandolero, hubieran aceptado algo así. Rodada en Calgary y Winnipeg, Canadá, en los mismos escenarios naturales donde Clint Eastwood filmó algunos de sus westerns, «The Assassination Of Jesse James by the Coward Robert Ford» («El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford») fue dirigida por Andrew Dominik sobre la base de una novela de Ron Hansen.

La escena en cuestión muestra a Pitt tomando un baño en una bañera de lata, y luego poniéndose de pie, con la cámara detenida un buen tiempo sobre sus atributos. Aparentemente, la inclusión de esta escena no tiene ningún otro efecto sobre la acción de la película ni su desarrollo dramático tradicional, en la línea del western más clásico, pero ya produjo no sólo una larga serie de artículos y el arresto de un paparazzo canadiense,que merodeaba los sets durante el rodaje para lograr la primicia anatómica.

«Caution: Lust» («Atención: lujuria») es otra de las películas en competencia en Venecia, con generosas imágenes de genitales, esta vez femeninos. El director es Ang Lee, el mismo de «Secreto en la montaña», quien a pesar de no ganar el Oscar por su película de vaqueros gay evidentemente ha disfrutado la repercusión adicional que suponen los films controversiales.

Su nueva producción es un drama ambientado en el Shanghai ocupado por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial (el mismo escenario de «La condesa blanca» de James Ivory). Lo actúa una mujer china que se encuentra en el centro de un complot para seducir y asesinar a un hombre casado, colaborador de los japoneses. Tony Leung (el actor de «Con ánimo de amar») y Joan Chen son sus protagonistas. En los Estados Unidos, la película, que se estrenará poco después del fin de la Mostra veneciana, ya recibió un «NC 17», la misma calificación restrictiva que limitó los estrenos de «La mala educación» de Almodóvar y «Los soñadores» de Bernardo Bertolucci.

Sin embargo, es el país anfitrión el que se reserva el lugar central en el centimil de la prensa. El drama «Nessuna qualità agli eroi», del joven cineasta Paolo Franchi, muestra al actor de moda en Italia, Elio Germano, en una extensa escena de desnudo frontal, y en erección. El argumento de esta película es sumamente amargo: la historia de un hombre incapaz de liberarse económicamente de un padre opresor, que luego de casarse recibe el diagnóstico de que es estéril. Con aire de profunda reflexión, Franchi ya ha declarado a los periodistas que esa escena era simbólica, y absolutamente necesaria.

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