La opereta de Franz Léhar se representa por primera vez en el Teatro Colón con muy buena régie de Alejandro Cervera, correcta dirección orquestal de Carlos Calleja y excelentes voces, entre las que se destaca la del barítono Luis Gaeta.
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La espaciosa escenografía permite un dinámico movimiento escénico y se lucen los valses; es evidente el trabajo en equipo con vestuaristas, ya que en el primer acto impera el azul y el verde, en el segundo el blanco y el negro, y en el tercero el rojo, detalles de un ejemplar buen gusto.
Generosas y bien diseñadas las luces, que hasta adquieren un carácter simbólico, al final del segundo acto por ejemplo, que se cierra con una esfumatura, pero el triángulo amoroso señalado con potentes círculos de luces.
El tema del libreto es menor, casi un pretexto para los lucimientos señalados, salpicados de polcas y valses, y personajes inocentes y simpáticos. Por ello destaca la muy buena régie de
De los personajes, con perfiles bien delineados, sobresale el eficaz barítono
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