"El fin de los tiempos"

Espectáculos

«El fin de los tiempos» («The Happening», EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: M. Night Shyamalan. Int.: M. Wahlberg, Z. Deschanel, J. Leguizamo, A. Sanchez, B. Buckley.

Desde «El sexto sentido» en adelante las películas de M. Night Shyamalan funcionan como clones demasiado estirados de la serie «Dimensión Desconocida». Con final sorpresivo o sin él, el tono demasiado serio y los tiempos muertos en medio de chicos que veían «gente muerta» podían atentar seriamente contra la idea más original, por ejemplo la utilización de los «crop circles» en la extraña invasión extraterrestre con la que se enfrentaba el Mel Gibson de «Señales».

Sin embargo hay que reconocerle a este director -y guionista de todos sus films- su influencia en la evolucion del cine fantástico del Hollywood de la ultima década, lo que lamentablemente no sirve para hacer más leve el hastío que venían provocando sus producciones. Por suerte hasta él mismo parece haberlo asumido, por lo que el estilo Shyamalan aparece moderado y mejorado en «El fin de los tiempos», al punto de que el film no sólo cuenta una historia mas que contundente de manera directa y sencilla, sin depender de ninguna vuelta de tuerca, sino que hasta se permite alguna autoparodia cuando hace falta alivianar un poco la tensión en medio de un asunto tan sombrío como el que sugiere el título.

Si hay una variante oscura del Apocalipsis, es la del fin del mundo por ataques vegetales. En la literatura, John Wyndham y Thomas Disch exploraron el tema en sus temibles novelas «El dia de los trífidos» y «Los genocidas», obvias fuentes de inspiración de este film al que Shyamalan añade un toque aun más trágico: las plantas no son parte de una fuerza extraterrena, sino simplemente los árboles y prados y flores que nos rodean, que a modo de defensa de los desastres ecológicos generados por la raza humana, simplemente empiezan a defenderse emanando una toxina que provoca suicidios colectivos.

En un clima tomado claramente de la mas clásica «Dimensión Desconocida», el Central Park se convierte en una trampa tan mortal como surrealista en una mañana soleada que de pronto llega a ser una espantosa pesadilla. Las imágenes aterradoras de los dos primeros actos ya le dan por si solos un lugar especialmente tenebroso a Shyamalan dentro del cine fantástico moderno.

El relato de desastre masivo elige como protagonista a un profesor de ciencias (Mark Wahlberg) para poder ir esbozando una explicación del enigmático «happening» que obliga a la población no afectada de ciudades como Nueva York, Filadelfia o Princeton, a huir a áreas menos urbanas sin sospechar que tal vez el problema sería mayor al adentrarse hacia el campo.

El choque cultural y la paranoia generalizada normalizan un poco la trama, aunque no la intensidad de este buen film de terror y ciencia ficción con actuaciones tan contenidas como el apetito de destrucción del mismo director, que se las arregla para equilibrar truculencia e imágenes desoladoras con una candidez que ayuda a sobrellevar su implacable Apocalipsis personal. Las actuaciones (incluyendo un destacable secundario de John Leguizamo), la imaginativa fotografia de Tak Fujimoto y la soberbia banda de sonido de James Newton Howard hacen el resto.

D.C.

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