11 de octubre 2005 - 00:00

El gran arquitecto Niemeyer sigue vigente a los 98 años

La Biblioteca de San Pablo, una de las incomparables obras del brasileño Oscar Niemeyer, objeto de un libro que lleva su nombre y que obtuvo el Premio de la Crítica en la X Bienal de Arquitectura de Buenos Aires.
La Biblioteca de San Pablo, una de las incomparables obras del brasileño Oscar Niemeyer, objeto de un libro que lleva su nombre y que obtuvo el Premio de la Crítica en la X Bienal de Arquitectura de Buenos Aires.
El arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, que el próximo 15 de diciembre cumplirá 98 años, va caminando hasta el restaurante donde agasaja a sus invitados y les comenta sus últimas obras a través de dibujos que luego obsequia. Son sólo pocas cuadras, pero desde que baja del décimo piso donde vive en el centro en la Bahía de Guanabara, la gente lo reconoce, le pide autógrafos y quiere sacarse fotos con él. Figura descollante de la arquitectura latinoamericana, Niemeyer es respetado también como un gran pensador: el que proyectó en Río de Janeiro, el monumento «Tortura nunca más», en memoria de los perseguidos políticos de su país.

El libro «Oscar Niemeyer» publicado por la Caixa de Barcelona recibió el Premio de la Crítica en la X Bienal de Arquitectura. La excelente edición, con tapas curvas de madera, contó con el texto de Joseph María Botey, arquitecto catalán de larga trayectoria, reconocido por su arquitectura museística y sus intervenciones en edificios históricos como la Catedral de Barcelona y la Casa Batlló de Antoni Gaudí.

Niemeyer
había iniciado su formación junto a Lucio Costa y Le Corbusier a partir de los años cuarenta, pero luego logró elaborar un lenguaje propio que alcanzó su maduración en Brasilia y continúa hasta el presente, en obras como el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói.

Niemeyer
nació en Río de Janeiro, en el barrio de Laranjeiras, en 1907. Siendo aún estudiante comenzó a trabajar en el taller de Lucio Costa y Carlos Leao. En 1935, se incorporó al Servicio del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional.

Ya en 1937, su primer edificio (una maternidad y un centro de asistencia infantil) ponía de manifiesto su emancipación respecto de los diseños de Le Corbusier. En 1939, viajó a la Feria Internacional de Nueva York, para la realización del Pabellón Brasileño que proyectó con Lucio Costa y Paul Lester Wiener. Desde ese año desempeñó la función de arquitecto jefe del grupo del Ministerio de Educación. Siendo prefecto de Belo Horizonte, Juscelino Kubitschek le encargó los planos para transferir a Pampulha, el Casino previsto por Venedito Valadrea, gobernador del Estado. En Papulha realizó el Casino, el club y la Iglesia de San Francisco de Asís.

• Renovación

Niemeyer se alejó, entonces, del funcionalismo ortodoxo y utilizó un lenguaje de formas nuevas con superficies curvas. Junto a sus amigos Helio Ucho y Afonso Reidy (autor del Museo de Arte Moderno de Río, donde el Grupo CAYC expuso sus obras premiadas en la Bienal de San Pablo en 1977), Niemeyer abrió su primer estudio en Porto Alegre, en 1940. La Organización de las Naciones Unidas lo invitó a participar en la comisión de arquitectos dirigido por Wallace Harrison, encargada de definir los planos de su futura sede en Nueva York. Estando en esa ciudad, recibió la noticia de que el gobierno brasileño -con el pretexto de «defensa nacional»- había cancelado su contrato para el Centro Técnico de Aeronáutica de San José de los Campos, en San Pablo, obtenido por concurso. Motivos políticos, por supuesto.

En 1954, durante su primer viaje a Europa, recorrió distintos países y, en ese mismo año, fundó la revista «Módulo», cuyo primer número se publicó en marzo de 1955. Cuando Juscelino Kubitschek, electo presidente en 1956, planeó construir la nueva capital de Brasil, Niemeyer aceptó colaborar para concebir los predios gubernamentales, pero rechazó elaborar un plan piloto. Se convocó un concurso y ganó el proyecto de Lucio Costa. Niemeyer, que había iniciado los primeros proyectos de Brasilia en los escritorios de Novacap, en Río, fue nombrado en 1958, arquitecto jefe de la nueva capital. En agosto estableció su estudio en Brasilia, donde permaneció tres años, acompañando la realización de las obras. En abril de 1961 se inauguró oficialmente Brasilia. Luego, regresó a Río para retomar su actividad profesional.

Durante otro viaje, de paso por Lisboa, se enteró del golpe de Estado ocurrido el 31 de marzo de 1964, que derrocó a
Joao Goulart e instaló el régimen militar de Castelo Branco. Durante seis meses se estableció en Tel Aviv donde desarrolló un gran número de proyectos, entre ellos, un hotel, barrios residenciales, la Universidadde Haifa, en Israel y una ciudad vertical en el desierto del Negev. También diseñó una Universidad en Acra, Ghana. De regreso a Brasil, la policía militar suspendió la publicación de su revista «Módulo», de arquitectura, que dirigía su hija. En 1965, la situación política empeoró: los partidos fueron prohibidos y se multiplicaron las privaciones de los derechos civiles. Con gran decepción, emprendió obras fuera de Brasil.

En Argelia, preparó el proyecto para la Universidad Constantine. Por su parte,
Giorgio Mondadori le encomendó la construcción de su nueva sede editorial, en Milán. Cuando en 1972, abrió un estudio en París, desarrolló un gran número de proyectos: la Bolsa de Trabajo de Bobigny y el Centro Cultural de Le Havre fueron los más importantes. Por pedido de Leonel Brizola, gobernador del Estado de Río de Janeiro, y de Darcy Ribeiro, vicegobernador, proyectó la Pasarela del Sambódromo, para los famosos carnavales de Río, en 1983. En 1987, proyectó la sede del Diario «L Humanité» en Saint Denis. También diseñó el Memorial de América Latina, cuyo conjunto de construcciones ocupa un área de veinte mil metros cuadrados. El gran conjunto cívico une por medio de una pasarela sus ocho edificios principales. Durante varios años, su director fue el crítico y Ministro de Cultura paulista, Fabio de Magalhaes.

En los últimos años, algunos de sus diseños son el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, en la entrada de la Bahía de Guanabara; el Monumento Eldorado (1996), encargado por el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra; y una Torre observatorio, con hotel y restaurante en Brighton (1998), Inglaterra.

El libro
«Oscar Niemeyer» fue premiado por el jurado de la X Bienal, y junto con los arquitectos Henrique Reinach, Ruy Ohtake, Isay Weinfeld y Arthur de Matos Casas, enviados por el gobierno brasileño, participaron en los diálogos de esta semana internacional de arquitectura en Buenos Aires. Una muestra más del interés del gobierno de ese país por la cultura.

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