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Con respecto a su labor en el Instituto Nacional del teatro explicó: «Por suerte mi cargo no quedó acéfalo. Yo todavía estoy y firmo, y los trámites de subsidios van marchando, aunque recién se está pagando todo lo correspondiente al ejercicio pasado. Digamos que el Instituto está funcionando normalmente, con lo que implica esta normalidad «rara», es decir, sin presupuesto para el año 2002 que tendría que haber salido entre el 3 y el 5 de enero pasados. Pero no estando aprobado el presupuesto de la Nación mal puede estarlo el del Instituto, ¿no? A efectos de no dejarnos sin presupuesto hace unos días salió un decreto que prorroga el del 2001 hasta que se apruebe el del 2002. Claro que el del 2001 recién se efectivizaría cuando Hacienda dé su autorización y nos otorgue la correspondiente partida de dinero, cosa que no ha hecho todavía».
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