"El jazz nacional fue el único género que se renovó"

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Para muchos, es de lo más interesante que le ha sucedido al jazz argentino en los últimos tiempos. Formado en 1999, el sexteto Escalandrum ha mostrado un enorme crecimiento, a partir de la música afronortemericana pero, fundamentalmente, a partir de la fusión y la interrelación con géneros mucho más cercanos a nosotros. Integran el grupo Pipi Piazzolla (nieto de Astor) en batería, Nicolás Guerschberg en piano, Mariano Sívori en contrabajo, Daniel Fogiel en saxo tenor, Gustavo Musso en saxos soprano y alto y Martín Pantyrer en clarinete bajo. Acaban de editar su cuarto disco, «Misterio», y lo estarán presentando este jueves 20 en La Trastienda. Dialogamos con el heredero de la tradición Piazzolla, baterista del grupo, y en la charla también participó el pianista Guerschberg.

Periodista: Tradicionalmente, la batería ha ocupado un lugar de mero acompañamiento y no sólo en el jazz. Esa tendencia se ha ido modificando en los últimos años. ¿usted se siente parte de ese cambio en Escalandrum?

Pipi Piazzolla.: En principio, lo que está claro es que cualquier banda, sea del género que sea, se cae si tiene un baterista flojo. Por supuesto, están todas las bromas hacia los bateristas que se hacen entre los músicos. Pero hoy en día, en general, los bateristas están mucho mejor preparados, pueden tocar instrumentos armónicos, componer, arreglar. Y, entonces, hemos empezado a tener mayor preponderancia en cualquier formación.

P.: ¿Cómo definiría a Escalandrum?

P.P.: Es un grupo de jazz ubicado en el año 2006. En consecuencia, no es igual a uno de 1950. El jazz cambió. No sé si se puede hablar de un jazz argentino, pero está claro que hay una manera argentina de hacer jazz; y nosotros seríamos parte de esa manera.

P.: En el pequeño mundo del jazz en nuestro país, y partir de la aparición de muchos músicos que componenen y presentan sus propios temas, ha habido algunos cuestionamientos de otros músicos más ligados a la interpretación de «standards» que han salido a criticar. ¿Cómo ven ese cuestionamiento?

P.P.: No creo que tengamos que hacer una división entre lo antiguo y lo nuevo. Nosotros respetamos los « standards»; todos hemos aprendido a tocar jazz con ellos y lo seguimos haciendo. Pero también tenemos nuestra propia voz. Y, en ese sentido, me parece que el jazz ha sido casi el único género de nuestro país donde ha habido una renovación fuerte.

Nicolás Guerschberg: Los «standards» son referentes que sirven como parámetro para cualquier músico de jazz. Pero el público está recibiendo muy bien -más allá de los cuestionamientos que puedan hacer algunos colegas- la renovación; y lo sentimos cuando tocamos no sólo en Buenos Aires sino también en muchos lugares del interior.

P.P.: Hace poco, en un festival de jazz que se hizo en el teatro ND/Ateneo, fuimos teloneros del Zimbo Trío, un grupo tradicional que hace bossa nova; y el público, que había ido fundamentalmente a verlos a ellos festejó mucho también nuestra actuación.


P.: ¿Por qué han elegido el camino de la fusión con el folklore o con el tango?

P.P.: Es que no tenemos por qué entregar nuestras raíces. Somos músicos de jazz pero también escuchamos tango, folklore, rock y cualquier música.

P.: Varios de los integrantes de Escalandrum tienen otros planes además del grupo. ¿Eso no complica el trabajo con este proyecto?

P.P.: No, todo lo contrario. Creo que si no hiciéramos otras cosas, Escalandrum no evolucionaría. Uno aprende mucho tocando con distinta gente, en distintos proyectos, en diferentes estilos. Todos tenemos una actitud de curiosear y, cuando participamos de planes de otros músicos, no lo hacemos en actitud de músico sesionista que toca lo que le piden y se va; yo, como cualquiera de mis compañeros, nos ponemos también la camiseta de otras formaciones, porque es la mejor manera de aprender.

N.G.: Para mí, es fundamental esa interrelación con otros campos, de la composición, de la interpretación. Como Pipi, creo que así se aprende mucho más que quedándose con un solo proyecto. Hace poco, por ejemplo, participé de una experiencia maravillosa que fue el trabajo de composición, a partir del tango, que me dirigió Gustavo Beytelman. Fue una oportunidad única, la de trabajar con un maestro.

Entrevista de Ricardo Salton

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