20 de diciembre 2007 - 00:00
El público infantil, objetivo de Hollywood
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«Alvin y las ardillas», el film que en estas fechas salió a competirle con buenas perspectivas a «Bee Movie», el hasta ahora favorito del público infantil de todo 2007.
Otra película que no repercutió demasiado entre el público, pese a un reparto encabezado por dos actores de prestigio -Dustin Hoffman y Natalie Portman- fue el cuento navideño «Mr. Magorium's Wonder Emporium», que no recuperó el presupuesto invertido.
Un fracaso en estas fechas supone pérdidas, además, en el filón del merchandising ya que, con las perspectivas de Papá Noel o los Reyes Magos, la venta de juguetes, material escolar o cualquier producto con la imagen de nuevo ídolo infantil puede multiplicar las ganancias. Disney, por ejemplo, rentabiliza desde hace años sus producciones a través de las Disney Store, las tiendas donde distribuyen los productos oficiales de sus personajes más emblemáticos (Mickey, Donald, Pluto) junto con los de sus más recientes estrenos.
La factoría del mago Burbank, que durante muchos años mantuvo la hegemonía con los más pequeños, este año también se adelantó a la competencia y triunfó con «Ratatouille» y reservó para estas fechas el film menor «Encantada», que, no obstante, se mantuvo durante dos semanas consecutivas como líder de la taquilla en EE.UU.. Durante años disfrutó, también, de masivas ventas de videos y, posteriormente, DVDs, como hace ahora la saga de Harry Potter, que cambió su estrategia este año y estrenó en el verano boreal su quinta entrega para, tras recaudar casi 300 millones de dólares en Estados Unidos, tener ya lista para arrasar estas fiestas la edición en DVD.
Las Navidades, sin embargo, también abren cada vez más su espectro de público rentable. Así, Warner subió unos años la edad de su público objetivo con la comedia guarra «Fred Claus», protagonizada por Paul Giamatti y Vincent Vaughn y que, con menos pretensiones, menor presupuesto y la disparatada historia del hermano fracasado de Santa Claus, embolsó 70 millones de dólares en EE.UU..
Pero las fiestas también inspiran dramas familiares que se solventan de manera catártica en plena celebración, como el éxito sorpresa de «This Christmas», de Preston A. Whitmore II, o incluso películas de terror que tiñen de sangre las buenas intenciones, como «Black Christmas», que se estrenó sin mucho éxito el año pasado y ahora empezó a comercializarse en otros países como España.




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