El público infantil, objetivo de Hollywood

Espectáculos

Los Angeles (EFE).- El público infantil reporta enormes beneficios durante las fiestas de fin de año y provoca una encarnizada lucha en las carteleras, donde películas como «Alvin y las ardillas» y «Mr. Magorium's Wonder Emporium», entre otras, se disputan el título de favoritas de la audiencia infantil no sólo estadounidense.

Por eso, algunas de las películas de producción más esmerada están destinadas a este público cada vez más exigente y menos ingenuo que, por el momento, tiene como su favorito al film de animación digital de Paramount «Bee Movie», escrita por el cómico estadounidense Jerry Seinfeld. que ya ha amasado sólo en Estados Unidos más de 120 millones de dólares.

A la abeja díscola le ha surgido, sin embargo, un incómodo roedor de la factoría Fox como rival: «Alvin y las ardillas», la ardilla animada que, junto a personajes de carne y hueso como el que interpreta el actor Jason Lee, sorprendió al debutar en la taquilla de Estados Unidos el pasado fin de semana con una recaudación de 45 millones de dólares.

Los grandes magnates de Hollywood no son ajenos al hecho de que un éxito en esta franja de la audiencia no sólo consigue que el niño arrastre a su familia, sino que proponga ver la misma película una y otra vez y, además, desde que los estudios gestionan también sus propias salas, también aumente el consumo de golosinas y dulces y pochoclo.

  • Inversión

    Por eso, la productora New Line decidió invertir parte de la fortuna acumulada por la trilogía de «El señor de los Anillos» en una nueva saga, que inauguró «La brújula dorada», un film que requirió un presupuesto de 180 millones de dólares pero decepcionó, sin embargo, por sus resultados en la taquilla norteamericana. Con unas cifras más esperanzadoras en Europa que en Estados Unidos, el despliegue técnico y el estelar reparto no han podido contrarrestar la contracampaña lanzada por los sectores más conservadores y hasta la propia Iglesia (ver página 3 de esta sección). que han acusado a la película, de lanzar un mensaje anticristiano.

    Otra película que no repercutió demasiado entre el público, pese a un reparto encabezado por dos actores de prestigio -Dustin Hoffman y Natalie Portman- fue el cuento navideño «Mr. Magorium's Wonder Emporium», que no recuperó el presupuesto invertido.

    Un fracaso en estas fechas supone pérdidas, además, en el filón del merchandising ya que, con las perspectivas de Papá Noel o los Reyes Magos, la venta de juguetes, material escolar o cualquier producto con la imagen de nuevo ídolo infantil puede multiplicar las ganancias. Disney, por ejemplo, rentabiliza desde hace años sus producciones a través de las Disney Store, las tiendas donde distribuyen los productos oficiales de sus personajes más emblemáticos (Mickey, Donald, Pluto) junto con los de sus más recientes estrenos.

    La factoría del mago Burbank, que durante muchos años mantuvo la hegemonía con los más pequeños, este año también se adelantó a la competencia y triunfó con «Ratatouille» y reservó para estas fechas el film menor «Encantada», que, no obstante, se mantuvo durante dos semanas consecutivas como líder de la taquilla en EE.UU.. Durante años disfrutó, también, de masivas ventas de videos y, posteriormente, DVDs, como hace ahora la saga de Harry Potter, que cambió su estrategia este año y estrenó en el verano boreal su quinta entrega para, tras recaudar casi 300 millones de dólares en Estados Unidos, tener ya lista para arrasar estas fiestas la edición en DVD.

    Las Navidades, sin embargo, también abren cada vez más su espectro de público rentable. Así, Warner subió unos años la edad de su público objetivo con la comedia guarra «Fred Claus», protagonizada por Paul Giamatti y Vincent Vaughn y que, con menos pretensiones, menor presupuesto y la disparatada historia del hermano fracasado de Santa Claus, embolsó 70 millones de dólares en EE.UU..

    Pero las fiestas también inspiran dramas familiares que se solventan de manera catártica en plena celebración, como el éxito sorpresa de «This Christmas», de Preston A. Whitmore II, o incluso películas de terror que tiñen de sangre las buenas intenciones, como «Black Christmas», que se estrenó sin mucho éxito el año pasado y ahora empezó a comercializarse en otros países como España.
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