21 de octubre 2008 - 00:00
Emplazan en el Tigre una instalación de Eduardo Pla
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La obra que
Eduardo Pla
preparó para la
Expo Moscú
1990, una
recreación en
color de
proyectos en
blanco y negro
realizados por
el arquitecto y
diseñador
Alessandro
Mendini.
También compuso imágenes virtuales en fotografías en blanco y negro, sobre la colección Alessi Falstaf (1991). En el proyecto Colección Alessi (1993), Pla fue uno de los cien artistas seleccionados para decorar los diez mil floreros de porcelana diseñados por Alessandro Mendini. Pla buscó enriquecer la percepción del espectador con nuevas formas de interacción y comunicación.
El reconocido crítico francés Pierre Restany (1930-2003), quien había invitado a Pla a representar a la Argentina en la primera edición de «Open», una exposición de esculturas al aire libre que tuvo lugar en el Lido de Venecia, 1998, señaló: «Vimos llegar 'Eschermanía', en homenaje al eximio dibujante holandés en el centenario de su muerte. Un octaedro gigante de 216 metros cuadrados. Una estructura de aluminio recubierta por peces voladores de colores amarillos, rojos y azules, impresos sobre tela vinílica. El gigantesco objeto suscitó la sorpresa primero y luego el aplauso del público».
En el interior de la Villa Meda, Milán, Pla presentó la instalación «Los mil rostros de Cristo y María» (2000), grandes estampas realizadas por computadora ubicadas en el claustro. En ese mismo año, su muestra en el Museo de Bellas Artes de Buenos Aires, cuyo curador fue el autor de esta nota presentó una serie de proyectores de datos que recreaban grandes figuras.
En «Iconos argentinos», 2005, desplegó ese concepto de «Las mil caras», a la manera de una serie integrada por retratos de figuras populares en la Argentina. Rostros de personalidadesconvertidas en íconos de la cultura, el espectáculo y la política: Carlos Gardel, Jorge Luis Borges, el Che Guevara. En estas propuestas planteó un diálogo entre diseño gráfico, arte digital y un soporte de larga tradición, en la huella del coreano Nam June Paik afincado en Nueva York.
«Mis mosaicos digitales nacieron con la necesidad de relatar en una imagen, la vida de un personaje. He llamado a esta técnica mosaico digital porque se basa en el milenario arte del mosaico. A diferencia de éste, la composición de mis representaciones, no sólo es cromática, sino que está realizada digitalmente, utilizando distintas imágenes de la vida del personaje», señaló Pla.
En la producción de Pla, las nuevas tecnologías de las computadoras operan consiguiendo dos efectos inmediatos: la posibilidad de generar nuevas formas, pero a la vez, recrear y reutilizar representaciones anteriores. Tanto las inmóviles/ espaciales (pintura, escultura, fotografía, dibujo), como desarrollos móviles/temporales ( cinetismo, cine, video) se realizan a través de programas y experiencias donde lo digital y sus posibilidades pasan a ser un medio autónomo de creación.
En la obra de Pla no se trata de reproducción sino del desarrollo de nuevas formas de producción. La realidad virtual no copia sino que ofrece su realidad distinta con nuevas representaciones. Una de las metas del artista digital es romper la alienación del individuo en la sociedad contemporánea, para establecer nuevas relaciones entre ambos.




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