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19 de septiembre 2007 - 00:00

Encuentro Oriente-Occidente

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Akram Kahn y Sidi Larbi Cherkaoui danzan sus miedos en «Zero Degrees», coproducción paneuropea de ballet que se vio en el Festival de Buenos Aires.
«Zero Degrees». Compañía Akram Khan Company & Les Ballets C. de la B. Creación, dirección e interpretación: Akram Kahn y Sidi Larbi Cherkaoui. Música: N. Sawheny. Ilum.: M. Kunttu. Vest.: K. Ito. (Teatro San Martín) hasta el 15/9.

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"Zero Degrees", que representa al Reino Unido y a Bélgica en el VI Festival Internacional de Buenos Aires, es un buen ejemplo de la coproducción de un espectáculo dentro de la comunidad europea. Desde el Sadler's Wells de Londres y El Théatre de la Ville de París (a los que se suman algunas potencias americanas), totalizan una docena de instituciones para la producción de una obra, que luego será llevada a cada una de ellas, valorizando un concepto de multinacionalidad no solo en los fines estéticos sino también en los más simples problemas económicos que siempre acarrea un ballet, aunque como éste, con sólo dos personajes y una acotada puesta escénica. Un modelo a seguir en los países de Latinoamérica, en ocasiones, con tantos conflictos en la producción de un espectáculo que luego se agota en el país de origen.

Dice el programa de mano: «Akram Khan y Sidi Larbi Cherkaoui se conocieron en 2000 y pronto descubrieron sus similitudes: son hijos de familias islámicas, criados en Europa, y nutren sus trabajos del encuentro entre culturas». De ahí parte, entonces, «Zero Degrees», de una comunión entre dos hombres -espléndidos bailarines- que dirigen su mirada hacia el mismo horizonte y que se sienten aterrados por las mismas amenazas terrenas, sea la discriminación religiosa, social o sexual.

Con la ayuda de la dramaturgia de Guy Cools que apela a hechos cotidianos de cualquier grupo social, dichos al unísono por ambos celebrantes, metáfora de la comprensión y la convivencia, quizá algo simplista, pero humanista. Crítica a los métodos intimidatorios de la policía, a la muerte violenta y sus consecuencias, la obra recurre a la hábil combinación de elementos de la danza hindú y occidental, inclusive en los giros y en algunas posiciones, a la danza académica.

Con todo ello, Khan y Larbi Cherkaoui elaboran una obra bella y de sentido fraternal, cálida y emotiva. La música de Nitin Sawhney es un mix entre la música tradicional de la India y de Occidente, que tocada en vivo, le otorga al espectáculo un sedimento sonoro fundamental. El dúo de violín y cello que opera como postludio es conmovedor. Pocas veces instrumentistas de esa categoría acompañan una obra de danza en nuestro medio, de tal modo se subestima la música para el ballet. En «Zero Degrees» no sucede.

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