12 de octubre 2005 - 00:00

Escándalo a dos días del Nobel literario

La austríaca Elfriede Jelinek, Nobel de Literatura en 2004:el renunciante miembro de la Academia dijo su obra es «pornoviolento y quejoso», y puso en duda que el resto de loselectores la hubiera leído.
La austríaca Elfriede Jelinek, Nobel de Literatura en 2004: el renunciante miembro de la Academia dijo su obra es «porno violento y quejoso», y puso en duda que el resto de los electores la hubiera leído.
Estocolmo (EFE y AFP) - Dos días antes de la concesión del Premio Nobel de Literatura, el profesor Knut Ahnlund, uno de los 18 miembros de la Academia Sueca, institución que concede el Nobel de Literatura, anunció su desvinculación porque considera que la concesión del premio en 2004 a Elfriede Jelinek lo «ha desprestigiado».

En un artículo publicado en el diario «Svenska Dagbladet», Ahnlund rompió por primera vez el silencio obligado a los miembros de la Academia acerca de los premiados, y descalificó duramente a la escritora austríaca, además de poner en duda que la mayoría de sus compañeros haya leído un «trocito» de sus obras. Ahnlund, de 82 años y uno de los estudiosos de la literatura más prestigiosos en Suecia, considera que la elección de Jelinek causó «un daño irreparable en el prestigio del premio» y puso en cuestión el criterio de la Academia. Entre los calificativos que dedica a la obra de Jelinek figuran los de «pobre», «unidireccional», «parasitaria», «carente de estructura artística, escasa en ideas, y compuesta por una verborrea donde ocurrencias casuales se extienden a lo largo de diez o cien páginas sin que se diga nada».

El profesor sueco no le reconoce originalidad a su obra, y la incluye en «la corriente de entretenimiento que se extiende en los medio de masas, como un porno violento y quejoso». «La pornografía se ha infiltrado en ofertas culturales respetables», señaló Ahnlund y agregó que «se convierte en un medio fácil desde el punto de vista comercial. A eso pertenece a grandes rasgos todo lo que ella ha escrito».

El de Ahnlund no es el primer portazo que de un miembro a la Academia sueca. Kerstin Ekman y Lars Gyllensten, la abandonaron en 1989, después de que ésta se negara a condenar la emisión de una «fatwa» (edicto islámico) contra el escritor británico Salman Rushdie.

Este revuelo, según especulan los medios suecos, pudo haber sido la razón por la cual la Academia postergara este año una semana el anuncio del Nobel de Literatura, que -confirmó ayer- hará mañana. También comentaron los diarios suecos que, este año, la Academia tal vez sorprenda con su decisión y no anuncie a un escritor o poeta tradicional. «Hay voluntad», escribió también el «Svenska Dagbladet», de ampliar el campo a periodistas literarios como el polaco Ryszard Kapuscinski. El secretario perpetuo de la Academia, Horace Engdahl, reconoció que era «importante que la evolución del premio siga la de la literatura».

En su testamento, Alfred Nobel no especificó que el premio debía ser atribuido obligatoriamente a un autor de ficción. En anteriores oportunidades se otorgó a autores de géneros literarios muy diferentes, como el filósofo Bertrand Russell, que lo ganó en 1950, y el estadista inglés Winston Churchill, premiado en 1953 por sus textos de política e historia.

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