La historia es sencilla: una familia cuyo jefe sufrió breve arresto y tortura por pegar carteles, emigra a Suiza, llena formularios, y espera luego, en un centro especial, el interrogatorio que decidirá su destino de asilados políticos. Hay que ver si los suizos les creen, o los embarcan de nuevo a casa. Y como Para tranquilizar al lector, anticipemos que el asunto tiene un final feliz. O casi, porque también tiene una vuelta de tuerca, y, para nuestro kurdo, todo empieza y termina con rumores de tormenta. Claro que en un caso está solo y a la intemperie, y en el otro está bastante mejor. O casi...
Sin sensiblerías ni discursos, más bien a medio camino entre la comedia italiana
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