La presencia del equipo de rodaje en Loarre creó una gran expectativa en la zona, mientras que el castillo y sus alrededores son ahora un gran set cinematográfico en el que se ha construido un poblado medieval y donde ya se han podido ver, en los últimos días, a los numerosos extras locales que participarán en la producción con armaduras, ballestas y pendones. A estos extras se les paga muy bien pero se les exigió saber cabalgar, tener una altura, peso y talles determinados, y a algunos, inclusive, hablar inglés y tocar un instrumento musical.
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