11 de marzo 2008 - 00:00

Espléndida Birkin revivió el café concert de los 60

Actuación de Jane Birkin (voz). Con Christophe Cravero (piano, violín), Thomas Coeuriot (guitarra, arpa, banjo) y Frederick Jacquemin (batería, bajo, percusión). Arreglos y dirección musical: Frank Eulry. (La Trastienda; 7 y 8 de marzo).

Puede asociarse a la inglesa Jane Birkin con la norteamericana Marilyn Monroe, aunque sólo en algún sentido, claro. Ambas se hicieron conocidas a través del cine y fue allí donde armaron su séquito de admiradores: la blonda de falda al viento con una pasividad arrolladora; la inglesa en un círculo culto mucho más restringido a partir de su desnudo en la película «Blow Up» de Antonioni.

Pero más allá de aquella coincidencia inicial hay, entre ambas, una diferencia fundamental: Jane Birkin fue capaz de superar aquel pasado de muchachita etérea y de desnudos artísticos de póster y convertirse en una cantante importante. Fue con su ex marido Serge Gainsbourg que se lanzó al ruedo internacional de la canción y adoptó como propias a Francia y su lengua.

Nunca dejó de trabajar como actriz, ni de hacer cine y televisión, pero esta vez llegó a nuestro país como cantante, y sus conciertos en La Trastienda la dejaron muy bien parada, frente a un público curioso que colmó la sala. Birkin paseó su figura delicada y aún muy sensual a sus 61 años sin grandes despliegues de puesta, apenas una remera y un jean que muestran que ha superado muy bien el paso del tiempo.

Recorrió un repertorio con canciones de Gainsbourg -lo más cantado en sus shows-. Fue del inglés al francés. Se movió con la misma comodidad en el pop, en el jazz, en el folk o en la chanson francesa. Interpretó a autores como Tom Waits -«Alice»- o Caetano Veloso -«Leaozinho»-. Circuló entre el público para comprobar de cerca que son unos cuantos los que la conocen por aquí y para evocar un estilo «café concert» que le queda muy bien. Por lo demás, en lo musical, fue impecable: voz sutil, afinada y un repertorio que se sostiene muy bien; arreglos de Frank Eulry que escapan a las convenciones; y tres músicos multi-instrumentistas que se dejan escuchar pero que nunca compiten por el primer plano.

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