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9 de octubre 2007 - 00:00

Estupenda temporada porteña de la Sinfónica de Galicia

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Bajo la segura conducción de Víctor Pablo Pérez, que la dirige desde 1993, la Orquesta Sinfónica de Galicia brindó tres aplaudidos conciertos en distintos ámbitos.
Orquesta Sinfónica de Galicia. Dir.: V. P. Pérez. Solistas: J. Rachlin y J. Colom. Obras de Brahms, Rimsky-Korsakov, Stravinsky, Gaos y M. de Falla. ( Auditorio Amijai y Teatro Coliseo.)

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La pequeña temporada cumplida en Buenos Aires por la Orquesta Sinfónica de Galicia, con tres aplaudidos conciertos, acercó al público argentino a uno de los organismos más importantes de la España actual. La Orquesta posee un rotundo estilo europeo en el que la sutileza de las cuerdas se funde armoniosamente con la pureza de los aerófonos y con la exacta percusión.

Todo esto fue perfectamente balanceado por la pericia de un director de noble autoridad como lo es su titular desde 1993, Víctor Pablo Pérez, con una destacada labor a favor de la proyección internacional del conjunto gallego. El conductor equilibra certeramente el repertorio tradicional, de creadores como Manuel de Falla, y hace un guiño a la zarzuela. En los sucesivos conciertos en Buenos Aires, algunos bises como el vals de «La tempranica» ( Giménez) y el preludio de «El bateo» (Chueca) testimoniaron el gusto de Pérez por este género.

Johannes Brahms fue interpretado notablemente por la Orquesta de Galicia. El Concierto en Re mayor, op. 77 y la Sinfonía N° 4, en Mi menor, Op. 98 dieron muestras de la buena conjunción entre instrumentistas y director, a los que se sumó el solista lituano Julián Rachlin.

Rachlin es un estupendo violinista que se lució ampliamente en el Concierto de Brahms. Estilo y virtuosismo se dieron la mano en esta edición profundamente brahmsiana de la obra. La Orquesta con la pulsión de Pérez acompañó sutilmente al violinista y se explayó brillantemente en la intensidad de la cuarta contribución sinfónica del músico hamburgués.

En el concierto de Amijai, presentación de la orquesta, se habían oído en lugar de la Cuarta Sinfonía, el colorido «Capricho Español», de Rimsky-Korsakov, y la suite de «El pájaro de fuego», de Igor Stravinsky, este último algo reticente en su misterio, emoción y grandiosidad.

El concierto final de la OSG sirvió como clausura de la temporada 2007 de «Festivales Musicales de Buenos Aires» (Ciclos e integrales). Con la interpretación del breve poema sinfónico de Andrés Gaos «Impresión nocturna», en la parte inicial. El resto del programa se dedicó a Manuel de Falla: «Noches en los jardines de España», con Joseph Colom como hábil solista de piano y las suites de los ballets «El amor brujo» y «El sombrero de tres picos». En ellos lució, una vez más, la prolijidad, la búsqueda de atmósferas colorísticas y la excelencia técnica de la Orquesta de Galicia y de su director.

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