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29 de agosto 2006 - 00:00

Estupendo concierto del Cuarteto Beethoven

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Cuarteto Beethoven de Roma y Cristina Dancila (violín). Obras de D. Shostakovich y J. Brahms. (Teatro Colón.)

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El célebre Cuarteto Beethoven de Roma está cumpliendo en la presente temporada 36 años de existencia. Fue creado en 1970, año del bicentenario beethoveniano a efectos de recrear y difundir el gran repertorio de la música camarística para cuerdas y piano, que abarca varios períodos estéticos y a numerosos compositores.

En esta nueva visita el exquisito conjunto de cámara trajo como artista invitada a la rumana Cristina Dancila, joven y notable violinista que sumada a los integrantes del staff del cuarteto interpretaron cuatro quintetos (en dos funciones), algunos de los más exigentes, en cuanto a realización técnica y expresiva, del gran repertorio internacional. Estas presentaciones son en homenaje a la Academia Chigiana de Siena, a la que el Mozarteum Argentino, organizador de ambos conciertos, ha acercado en varias oportunidades a los argentinos para los que realizaron brillantes actividades pedagógicas propuestas por la institución.

El Cuarteto Beethoven de Roma está integrado por los violinistas Félix Ayo y Alfonso Ghedín, el violoncelista Mihai Dancila y el pianista Marco Grisanti (en reemplazo de Carlo Bruno, que no pudo viajar por razones de salud). A ellos se suma Cristina Dancila, como segundo violín. Cada uno aporta a la agrupación una rara calidad sonora y una extremada expresividad para ejecuciones impecables de obras como el Quinteto en Sol menor, Op. 57, de Dmitri Shostakovich, que se oyó en la primera parte y el Quinteto en Fa menor, Op. 34, de Johannes Brahms, interpretado en la parte final del primer recital de los dos previstos para Buenos Aires.

Dueños de sensibilidad y musicalidad afinada, evitando sobresaltos, los artistas visitantes además suman fuerzas a la totalidad, logrando una sola voz de las cinco personalidades ensambladas sin fisuras. Transparencia, riqueza de planos sonoros y profundo conocimiento estilístico hubo en los músicos tanto en el inquietante discurso del autor ruso como en la intensa pasión volcada por Brahms en su legado romántico.

El público respondió con calurosos aplausos a la perfección de esta magnífica sesión de música de cámara, que se cerró, como bis, con otra muestra acabada de sutileza y riqueza de matices, con «La retirada nocturna de Madrid», de Boccherini, en una versión que no dudamos en calificar de memorable.

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