Jerusalem Chamber Music Festival Ensemble. Dir. Art.y pianista: E. Bashkirova. En programa: obras de Mozart, Schumann, E. Schulhoff y E. Carter. (Teatro Coliseo).
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El brillo de la temporada del Mozar-E teum Argentino se mantiene hasta sus tramos finales (la programación 2008 finaliza la semana próxima con la performance coreográfica Kodo de Japón). Esta vez el hecho destacado fue la presentación del Jerusalem Chamber Music Festival Ensemble con la dirección artística de la pianista Elena Bashkirova.
Además de Bashkirova, este extraordinario grupo de cámara, que llega por primera vez hasta nosotros, está integrado por Latica Honda-Rosenberg en violín, Gérard Caussé en viola y Michael Sanderling en violoncello.
En los dos conciertos para el Mozarteum, los cuatro ejecutantes demostraron una gran calidad técnica y una profunda comprensión de cada obra abordada. Fueron igualmente excelentes las interpretaciones de los compositores clásicos (Mozart y Robert Schumann) como la de los dos contemporáneos: el checo Erwin Schulhoff, asesinado por los nazis en 1942, y Elliot Carter, de quien se conmemora este año el centésimo aniversario.
Inmejorable la asociación de los distintos instrumentos de cuerdas en las dos creaciones de Mozart (Trío con piano en Do mayor, KV 548 y Cuarteto con piano en Mi bemol mayor, KV 493). El piano de Bashkirova siempre fue un elemento fundamental,-pero permitió la unión y el equilibrio de todos los ejecutantes. Es de destacar la excepcional interacción entre el violín y el violoncello en el dúo de Schulhoff, especialmente en el movimiento «Zingaresca: allegro giocoso», en el que ambos, pero sobre todo el violín, reprodujeron certeramente la sonoridad de los instrumentos populares gitanos. Y el peculiar fraseo de Bashkirova en la pieza de Elliot Carter resignificó los silencios de una composición de respiración agitada y convulsa.
En este concierto, a pesar de los insistentes aplausos del público, no hubo bises. El cuarteto de artistas del Jerusalem Ensemble dio mucho de sí en un programa extenso y tan bien elaborado, que cualquier agregado hubiera roto el equilibrio logrado entre lo clásico y lo moderno en perfecta comunión estética.
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