La imperdible muestra de José María Cao está integrada
por 189 dibujos originales, la mayoría de los cuales fueron
publicados en la revista «Caras y Caretas» a principios del
siglo XX.
Bajo la curaduría de Julio Neveleff y Graciela Di Iorio se exhibe la muestra de 189 dibujos originales del dibujante español José María Cao (Lugo,1862- Lanús, 1918), organizada por la Fundación Osde. La mayoría de las obras fueron publicadas en la revista «Caras y Caretas» cuyo primer ejemplar se editó en 1898 presentado como «Semanario festivo, literario, artístico y de actualidades».
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Considerado el padre de la caricatura política de nuestro país, a través de sus grafitos y transparentes acuarelas plasmó con mirada crítica toda una época de la Argentina de principios del siglo XX. En uno de los textos del excelente catálogo profusamente ilustrado, Di Iorio señala que «fue un hacedor prolífico que pudo delinear su mensaje distintivo a través de la profunda humanidad de su compromiso, de hondo sentido social».
No en vano, Leandro N. Alem sostuvo que la revolución de 1890 la hicieron las armas y las caricaturas. Cao atacó a los malos funcionarios y políticos gobernantes, por supuesto sufrió prisión y persecuciones y hasta un atentado que casi le cuesta la vida.
«Cao fue de todo: poeta, comediógrafo, excelente prosista, dibujante, músico, pedagogo, socialista y anarquista, autócrata, masón, crédulo, escéptico, contradictorio y por encima de todo, un pensador profundo y un ironista formidable. Una enciclopedia viva y serena que derrochó cuanto tuvo y no quiso guardar nada para sí. En una palabra, Cao fue un caos». Así lo definió su amigo Manuel Mayol, también dibujante español, inmigrante como él y que junto a otros colaboradores fundamentales -entre ellos, Pellicer, José Alvarez (Fray Mocho), Villalobos y Redondo-constituyeron la plana mayor de la revista que llegó en 1906 a una tirada de 100.000 ejemplares para una Buenos Aires de 500.000 habitantes
El recorrido de la exposiciónmuestra cómo no se dejabatítere con cabeza; son imperdibles los retratos de las personalidades de la época, el presidente Quintana a la manera de Arcimboldo, José Figueroa Alcorta, siempre rodeado de llaves o herraduras ya que se creía que traía mala suerte; el dandismo de Bartolomé Mitre (h); Julio A Roca, «el zorro»; la sátira acerca de los políticos en boga, las viñetas críticas que es imprescindible leer para reconstruir la situación del país tal como la veían estos agudos humoristas.
Todo esto constituye un repaso de nuestra historia para compararla con la del presente, y no solamente política, sino hasta gastronómica como la anécdota de los «huevos Gramajo» cuya autoría se debe al coronel Artemio Gramajo, que quedó inmortalizado no por ser el edecán de Roca y haberlo acompañado casi 50 años sino por el famoso plato que, según Felix Luna, desayunaba todos los días.
Debe agradecerse a Hilda Cao, nieta del dibujante, que ha preservado los originales de «La Argentina sin Careta José María Cao» que pueden verse hasta el 2 de febrero en Imago Espacio de Arte (Suipacha 658. Piso 1).
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