9 de diciembre 2005 - 00:00

Fábula con fantasmas amigables

Fábula con fantasmas amigables
Las historias de fantasmas benefactores no son una novedad, como tampoco es nueva la problemática de la comunicación entre vivos y muertos. En los '90, «Ghost, la sombra del amor» exploró ambos tópicos e incluyó la fuerza del amor como elemento determinante, otro de los condimentos que también podemos encontrar en «Gritos del más allá».

Lo original de esta película es que no cae en las estridencias que son habituales tanto en el cine de terror contemporáneo como en la casi totalidad de las producciones estadounidenses, que necesitan del trajín en la narración y en la sucesión de escenas.

Todo comienza con una típica «situación castillo» -aporte por antonomasia del gótico- en la que una mujer es presentada como una viuda con varios problemas a resolver: la relación con sus hijos, su matrimonio truncado ya antes de perder a su esposo y una economía endeble. Cada vez que la película parece querer inclinarse hacia terrenos conocidos en el género, cuidadosamente los evita y opta por un tono más intimista, más cercano a la humanidad de sus personajes, que pese a la presencia de espíritus que los rondan y que intentan establecer algún tipo de contacto, no dejan de padecer las complicaciones de la vida cotidiana y las necesidades que ésta implica.

Así, se puede disfrutar de que una y otra vez se evite hábilmente el lugar común, y también de que antes que terror hiperrealista se ofrezca una fábula sobre la búsqueda del amor y del perdón recíproco.

H.M.

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