La rara ocasión de ver a Ulises Dumont junto a su hijo Enrique (arriba,
ambos con Claudio Gallardou) es uno de los escasos atractivos
de la muy floja «Ese mismo loco afán».
«Ese mismo loco afán» (Argentina, 2007, habl. en español). Dir.: E. Muzio. Guión: E. Muzio, C. Algeri. Int.: U. Dumont, C. Gallardou, M. Socas, E. Dumont, H. Grillo, R. Bertone, R. Sansica.
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Dos actores trashumantes y un seminarista en crisis andan por los caminos con una obra a medio escribir, hasta que, por esas vueltas de la vida, deben hallar el modo de enfrentarse al dueño de un pueblo. Y lo harán, trasladando el arte de la representación al campo de lo real. O, si es posible, al campo de fútbol, o campito de fúlbo, según se vea.
Como se advierte de esta síntesis, el asunto estaría lejana y noblemente relacionado con la película «El dedo en la llaga». Hay variantes, sin embargo, e importantes líneas divergentes. No sólo porque en vez de halla un comentarista radial medianamente controlado pero con ganas de luchar, ahora los artistas se encuentran con un comisario más bien cansado y con ganas de recibir una buena oferta que le asegure la vejez, sino también por otras razones que irán surgiendo a lo largo de la historia, y que, por lógicas razones, no corresponde anticipar, pero que acaso ya perciban quienes han leído la novela corta en que «Este mismo loco afán» se basa. Se trata de «Plomo en las alas», del escritor y periodista Carlos Algeri, autor asimismo de «La bandera del campeón», una obra dedicada a la hinchada de Temperley, que es el cuadro de sus amores (por algo ciertos personajes de lo que ahora vemos reflejan graciosamente esa misma afición, detalle que además contribuirá de algún modo a la resolución de la trama). Lamentablemente, en este caso ni la adaptación cinematográfica ni la puesta en escena lucen demasiado brillantes, por decir algo amable, y no entrar demasiado en detalles.
Cabe al menos apreciar algunas lindas vistas, disfrutar una de las raras ocasiones en que Ulises Dumont y su hijo Enrique actúan juntos (la otra fue «Rosarigasinos»), y recordar de paso aquella letra de Tinelli y Cadícamo que hablaba de «el mismo loco, loco afán» con una muñequita dulce y rubia, de boca roja y oferente, bebiendo en fina copa de champán. Bueno, acá no estarán la muñequita dulce y rubia ni lo demás pero al menos, por suerte, aparece María Socas.
Producida por Orsay Troupe, de Enrique Muzio y Francisco D'Intino, con un equipo integrado en buena parte por estudiantes y técnicos cordobeses, esta película se realizó mayormente en Ascochinga y Agua de Oro, incluido también el hermoso Hotel de la Fuerza Aérea (dicho sea de paso, D'Intino vive por ahí, hizo por ahí cerca una de sus películas, y conduce además el área cine de la Agencia Córdoba Cultura).
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