La Portuaria
actúa mañana
en La
Trastienda. «En
lo que pasó en
Cromañón fue
inmensa la
responsabilidad
tanto de
Callejeros como
de Chabán, y
hasta del
público».
"A veces vamos a tocar a lugares del interior que no tienen todo en regla y sin embargo lo aceptamos por trabajo; igual, nunca se trató de un extremo tan lamentable como el de Cromañón", reconoce Diego Frenkel, líder de «La Portuaria» que cierra mañana el año con un show en La Trastienda Club donde también actuará Fabiana Cantilo.
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Conversamos con Frenkel sobre el cisma del rock tras Cromañón, su experiencia como telonero de Robbie Williams o Santana y la nutrida agenda de artistas internacionales que vinieron y vendrán a la Argentina.
Periodista: ¿Qué opina sobre los grupos de rock (Catupecu y Divididos) que deciden no tocar en festivales como Cosquín Rock para evitar a «Callejeros»?
Diego Frenkel: Por un lado me parece exagerado cortarle el trabajo a un grupo aunque musicalmente no me parece que vayan a aportarle demasiado a la humanidad. Tampoco niego que lo que pasó en Cromañón fue inmensa la responsabilidad tanto del grupo como de Chabán y hasta del público. Así y todo creo que es un emergente de esa cosa miserable y descuidada que llegó a un límite.
P.: Pero si lo invitaran a tocar con Callejeros, ¿que respondería?
D.F.: Jamás pasaría porque no coincidimos en nada musicalmente. Estamos en las antípodas. Pero nuevamente, con lo que pasó en Cromañón creo que estaban todos en la misma salsa, el público hacinado, Chabán que propone el riesgo, el grupo y la corrupción de los inspectores.
P.: Habló de que Callejeros no hará gran aporte musical a la humanidad, qué decir entonces de la cumbia villera.
D.F.: Menos todavía, le falta calidad. Se podría preocupar por trabajar más el sonido. Además detesto las letras que son apología de la violencia. Es un mundo que nos impusieron desde Estados Unidos, desde las letras de los grupos de rap, nos lo vendieron como algo cool. Igual el «rock chabón», me molesta la falta de ideas artísticas.
P.: ¿Coincide con que cualquiera de los sótanos o bares donde se tocaba y se toca podían precipitar un Cromañón?
D.: Es cierto. A veces se toca en lugares del interior que no tienen todo en regla y, sin embargo, lo hemos aceptado por trabajo; igual, nunca fue un extremo tan lamentable como el de Cromañón. También creo que se exagera con tantas normas y reglas que vinieron después, pues es uno de los peores castigos que podía aplicársele al público, quien finalmente termina pagando la negligencia. En cualquier lugar del mundo donde se toca, no se encuentra que tengan todas la cantidad de puertas de emergencia y exigencias que buscan imponer ahora en el país.
P.: El último disco de «La Portuaria», «Río», ganó el Premio Gardel. ¿Les alegró el galardón o les fue indiferente, ya sea por el criterio de selección o por el jurado?
D. F.: No se puede depender de un premio para que a uno le vaya bien, pero siempre es halagador recibirlo.
P.: Fueron los artistas elegidos para las primeras actuaciones en Argentina de Robbie Williams y Carlos Santana, ¿cómo surgió y cómo lo vivieron?
D.F.: La gente de Robbie Williams fue la que nos eligió por creer que musicalmente éramos lo más compatible con él. Nos divirtió tocar para tanto público, fueron dos River, aunque nunca intercambiamosni si quiera saludo con Williams o con Santana. Pero no es que sea nuestro sueño tocar en estadios sino que terminó resultando muy bueno porque no sólo dimos un show muy largo, de noche, sino que el público terminó bailando y pidiendo bis, algo insólito pues esperaban a Williams.
P.: ¿Cómo fue la experiencia con el músico David Byrne, quien vino a Buenos Aires para grabar un video junto a ustedes?
D.F.: La relación data de años y logramos armar una grabación del tema «Hoy no le temo a la muerte» que se hizo primero vía Internet y luego viajamos para grabar en Estados Unidos. Se dio que pudo venir a grabar el video y entonces hicimos un show para ir luego de gira por el país. Hasta nos regalaron vacaciones a todos.
P.: ¿Qué opina de la fuerte agenda de visitas internacionales que regresaron al país, comenzó este año con U2 y Rolling y seguirá con Roger Waters, The Who?
D.F.: He dicho alguna vez que detesto toda la parafernalia montada alrededor de su presencia en el mundo del espectáculo. Me parece muy exagerado por el lugar que ocupa un artista. Los Rolling Stones me resultan simpáticos, los Beatles cambiaron la historia de la música. En cuanto a mi, me influyeron sin duda Los Beatles, pero también Talking Heads, Spinetta, Virus, Police, Ry Cooder, Bob Dylan, Lou Reed, Caetano Veloso, Robert Fripp, Hendrix y Violeta Parra.
P.: Luego de hablar de rock, ¿cómo es eso del CD de música para bebés?
D.F.: Surgió por la experiencia con último mi hijo, Ringo, para quien comencé a tocar melodías en piano muy suaves, calmas, y todo fue evolucionando hasta que terminó en un disco que sale el lunes pero se venderá primero en un local de marca de bebés y luego en disquerías.
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