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5 de octubre 2006 - 00:00

"Guardianes de alta mar"

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El guardacostas Kevin Costner y su mejor alumno, Ashton Kutcher, en «Guardianes de alta mar», un film que pierde mucho tiempo en detalles menores y psicologismos antes de llegar a las escenas de acción.
«Guardianes de alta mar» (The Guardian, EE.UU., 2006, habl. en inglès) Dir.: A. Davis. Int.: K. Costner, A. Kutcher, S. Ward, M. Sagemiller, N. McDonough, C. Brown, J. Heard PM/13.

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"Un samurai sólo existe en el campo de batalla". Este slogan publicitario clásico del cine japonés sirve para explicar por qué las películas con demasiados preparativos y asuntos privados de los personajes protagónicos no son tan atractivas como las que directamente van al grano sin dar tantas vueltas. Este drama de acción da demasiadas vueltas, se detiene más en los conflictos de personajes no muy interesantes ni mucho menos originales, y cuando lleva al espectador a las esperadas escenas de acción, éstas están filmadas de un modo tan distinto al resto que casi parecen pertenecer a otra película, lo que tiene sentido ya que las escenas dialogadas no incluyen director de segunda unidad, ejércitos de dobles de riesgo y efectos digitales a granel.

Kevin Costner es un veterano guardacostas que en un momento dramático -de lo mejor de la película- pierde a todo su equipo en un rescate que lo convierte en docente en un severísimo instituto del ramo. Ashton Kutcher es su estudiantemas rebelde, es decir, su mejor alumno, con el que luego de demasiadas escenas insípidas, volverá a ver la acción en alta mar.

EL guión está tan lleno de lugares comunes que sin cambio alguno, salvo la inclusión de gags, podría servir de base a una nueva pelicula de los autores de «¿Y donde esta el piloto?». Las chispas entre los dos protagonistas nunca disparan nada interesante desde lo dramático, los actores secundarios (algunos tan buenos como Clancy Brown) no están bien aprovechados, y como la parte humana de la historia nunca llega a interesar en serio, las partes de acción que tanto se hacen desear no pueden resultar realmente intensas por mejor filmadas que puedan estar desde un punto de vista técnico.

La película luce más larga que las dos horas y pico que dura, y finalmente es más fría que los mares árticos donde transcurre. Quizás una tarde aburrida de cable pueda parecer un buen sustituto para tanta película parecida filmada desde mucho tiempo antes que «Top Gun» o «Llamarada»

D.C.

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