20 de agosto 2007 - 00:00
Hollywood "vota" contra Bush en año electoral
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En «Leones por corderos», Robert Redford (que también
dirige) interpreta a un objetor de la invasión a Afganistán,
Tom Cruise a un senador y Meryl Streep a una periodista.
También en octubre se estrena lo nuevo de Gavin Hood, ganador del Oscar a la mejor película extranjera en 2006 por «Tsotsi». Titulada «Rendition», cuenta con Meryl Streep, Reese Whiterspoon y Jake Gyllenhaal y narra cómo la paranoia sume a una familia norteamericana en una pesadilla por ser el marido, un ingeniero químico nacido en Egipto, señalado como sospechoso de terrorismo.
En noviembre, Peter Berg, director de «Cosa de locos», pondrá en pantalla «The Kingdom», que comparte guionista con «Lions for lambs» y narra la investigación de una pareja de agentes del FBI (Jaime Foxx y Jennifer Garner), de un ataque terrorista en Medio Oriente.
Hasta Brian de Palma, que en 1989 realizó una deficiente película pacifista sobre Vietnam titulada «Pecados de guerra», ha decidido poner su granito de arena. Su aportación se llama «Redacted» -a estrenarse en Navidad-, con los jóvenes Kel O'Neill y Ty Jones encabezando un reparto coral que cuenta las peripecias del ejército norteamericano en Mesopotamia a través de varias historias.
Con el año nuevo -año electoral en EE.UU.- llegará «Charlie's Wilson war», dirigida por el veterano Mike Nichols, con Tom Hanks, Julia Roberts y Phillip Seymour Hoffman, que hurga en las amistades peligrosas del establishment estadounidense con el mundo árabe, en este caso Afganistán, en los años '80.
Y regresa al cine bélico Ryan Phillipe, protagonista de la citada «La conquista del honor», en este caso a las órdenes de Kymberley Peirce, directora de «Los muchachos no lloran», que estrena en marzo de 2008, con la campaña presidencial ya bien caliente, «Stop-Loss», sobre un soldado con poca vocación, una historia conocida en el país que convirtió «El rojo emblema del valor», de Stephen Crane, en la novela indispensable en el pupitre de todo adolescente.
La avalancha de interpretaciones críticas a las políticas de la Casa Blanca no se detiene ahí. En febrero se estrenará «The kite runner» del director de «Monster's ball», Marc Foster, la historia de un inmigrante afgano que, tras muchos años en California, regresa a su país para ayudar a un viejo amigo.
Y el mismo Haggis, tras «In the valley of Elah», trabaja en otro proyecto cuyo título provisional es «Against all enemies», que podría estrenarse también en 2008 y en el que Sean Penn será Richard Clarke, un ex alto cargo de la seguridad nacional que dejó a Bush para convertirse en uno de sus más desabridos críticos.
Incluso Paul Greengrass, que acaba de estrenar lo último del desmemoriado Bourne en «Bourne: el ultimátum» -que no es un film precisamente complaciente con los servicios de inteligencia-, prepara con Matt Damon «Imperial life in the Emerald City», adaptación de una novela de Rajiv Chandrasekaran. La película, que se estrenará en 2009, tratará, como apunta su título -alusivo a la ciudad Esmeralda de «El Mago de Oz» y a la llamada Zona Verde de Bagdad sobre la vida en la capital iraquí tras la ocupación.
Los más acérrimos antibelicistas, sobre todo europeos, pensarán que Hollywood reacciona tarde, visto que en Europa hace cuatro años tenían a toda la tribu del cine en las calles y las pantallas de TV con pegatinas pacifistas y encabezando las concurridas movilizaciones contra la invasión de Irak. Pero Hollywood cuenta con la ventaja de su vocación comercial y con que su impacto trasciende las fronteras de su país. A quince meses de las elecciones y sin conocer aún los nombres de los candidatos a la presidencia, Hollywood vota.


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