28 de julio 2008 - 00:00

Imperdible exposición del excelente Eugenio Daneri

Composición, típica obra del admirable Eugenio Daneri (1881-1970), uno de los artistas más subvaluados del mercado local, al que el emblemático museo de la Boca dedica una muestra antológica.
"Composición", típica obra del admirable Eugenio Daneri (1881-1970), uno de los artistas más subvaluados del mercado local, al que el emblemático museo de la Boca dedica una muestra antológica.
Hasta el 31 de agosto se puede disfrutar de una de las mejores exposiciones que hay en nuestra ciudad: la antológica de Eugenio Daneri (1881-1970) en el fabuloso Museo Benito Quinquela Martín, que se encuentra 50 metros antes del mítico Caminito, en el barrio de la Boca. Allí, hace 70 años, y luego de que Quinquela donara el terreno, se construyó la escuela y museo que lleva su nombre y que él presidiera hasta su fallecimiento en 1977.

Han pasado casi 50 años de la única retrospectiva del autor que se realizó en el Museo Nacional de Bellas Artes y ahora se puede disfrutar de esta imperdible muestra, presentada por Fundación Osde. Santiago Eugenio Daneri, como fue bautizado, nació en el centro de Buenos Aires (en la calle Junín, entre Charcas y Paraguay), el 25 de julio de 1881, y más adelante, su familia de origen italiano y con cuatro hermanos, se muda al barrio de Barracas, fuente de inspiración para el joven que estudiaría en donde hoy se encuentran las Galerías Pacífico, en Córdoba y Florida.

La primera vez que expone es en 1910, en la recordada Exposición Internacional del Centenario, donde se exhibieron más de tres mil obras. Sus primeros trabajos son post-impresionistas, siendo Quirós y Navazio, aquellos que influyeron en sus obras. Van Gogh era su artista preferido; en su taller siempre había una reproducción del autorretrato del malogrado holandés. Recién cuando cuenta 39 años, realiza su primera exposición individual, nunca viajó al exterior, y toda su vida estuvo signada por envíos a salones oficiales y la conquista de todos los premios que se ofrecían en nuestro país. Los paisajes de Barracas y de Palermo son una constante en su obra, lo mismo que los bodegones y naturalezas muertas que realizaba colocando el modelo en el piso de parquet de su taller y los pintaba desde la altura. Por eso, en general, la visión de los mismos tiene una perspectiva original.

  • Modelos

  • El retrato fue otra de sus temáticas. Sus modelos preferidos eran su madre y su hermana Rosa; alguna vez pintó también a su hermano, que era coronel retirado y compañero de Perón en la milicia. Todos ellos eran los modelos que tenía a mano y no cobraban por las sesiones de pose.

    Cuando tenía ya más de 60 años se muda a su casa y taller en la calle Malabia, donde curiosamente no tenía luz eléctrica en su estudio, ya que consideraba que debía pintarse con luz natural. A mediados de los 60, cuando ya era un hombre cansado y de poca memoria, en una oportunidad, entró a una exposición y, frente a un paisaje de Barracas, dijo: «Es realmente bueno; este tipo sabe pintar». No se había dado cuenta de que él era el autor del mismo.

    Su obra de mayor interés es la que realizó en las décadas del 40 y del 50, ricas de empaste y muchas con problemas de conservación, porque el maestro usaba materiales poco nobles. A veces, incluso, los empastes los hacía con cal o papel higiénico que con el tiempo se desprendían, generalmente cuando la superficie sobre las que estaban pintados eran tablas o terciados.

  • Coleccionistas

    El mayor coleccionista de sus obras era el recordado Luis Arena, un profesor de italiano del Colegio Normal que llegó a atesorar 30 de sus mejores creaciones. Hoy el matrimonio Carreras Vescio y el médico de la familia, Mauricio Neuman, tienen gran colección de sus obras, como también todos los museos del país las tienen, producto de premios adquisición ganados por el silencioso y profundo artista.

    Nunca tuvo grandes precios y, en nuestra opinión, es de los artistas mas subvaluados en relación precio-calidad que hay en nuestro mercado. En 1965 sus obras se cotizaban entre 250 y 1.000 dólares, lo mismo que valían las de Vicente Forte, Ricardo Suspisiche, Juan Carlos Castagnino, artistas mucho más jovenes y con menor trayectoria. Spilimbergo y Pettoruti tenían precios que eran diez veces más altos que los de Daneri, y también tenían mejor cotización Battle Planas, Raul Russo, Miguel Carlos Victorica, Ramón Gómez Cornet (que había fallecido meses antes), Antonio Berni, Héctor Basaldúa y Raquel Forner. Para todos ellos, Daneri era el mejor o uno de los cinco mejores artistas del arte nacional, lo mismo que opina hoy la comunidad artística local,

    Hace 25 años su cotización seguía siendo baja (entre 400 y 1.000 dólares). Actualmente sólo 10% de sus obras se vende en más de 10.000 dólares, pero siempre en menos de 20.000. En subastas encuentran comprador sólo la mitad de las obras que se ofrecen y cerca de 20 cambian de manos todos los años. El precio promedio de una obra de buena calidad y tamaño (40x50cm.) no llega a los 8.000 dólares. Cuando falleció, sólo participaron de su sepelio 27 personas, en su mayoría sus artistas amigos, como Castagnino, Presas, Russo, Alonso, Falcini. Es un artista de silencios, de paleta baja, de humilde ejecucion y sin golpes bajos. Visitar su muestra de 71 obras es un placer del cual nadie debe privarse. Está abierta de martes a domingos de 11 a 17.30 en Av. Pedro de Mendoza 1835. La entrada es libre y gratuita, pero cualquier aporte es valioso para este cuidado museo que atesora mil obras de arte argentino, compradas por Quinquela a sus colegas.
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