Interesa documental sobre error histórico

Espectáculos

«Hércules 56» (Brasil, 2006, habl. en portugués). Guión y dir.: S. Da-Rin.

Interesante documental de entrevistas, mesa redonda, y material de archivo, «Hércules 56» revisa hábilmente los detalles de un hecho decisivo para la política latinoamericana de los 70. El 4 de septiembre de 1969, miembros de dos grupos subversivos reunidos en acción conjunta secuestraron al entonces embajador de EE.UU. en Brasil, Charles Burke Elbrick, y reclamaron canjearlo por 15 presos políticos, más la difusión de una proclama contra el gobierno militar de ese momento. Hércules no es el nombre del operativo, sino el del avión destinado a llevar los 15 presos hasta México.

De comienzo algo confuso, dada la cantidad de expositores y de nombres de grupos y grupúsculos que se mencionan, pronto queda establecido el esquema: cinco de los secuestradores discuten alrededor de una mesa los detalles de esa historia, mientras cada uno de los nueve presos liberados que aún viven cuentan su militancia, su experiencia en la cárcel, el tenso viaje en avión, y lo que pasó después. Insertos, fragmentos de documentales y noticieros de la época, y la proclama, con esa retórica, esas voces seguras de sí mismas, que tanto ilusionaron y tanto daño hicieron a más de una generación.

Hay quienes reivindican todo con orgullo, hay quien evalúa las consecuencias positivas y negativas, y también, al fin, algunos que confiesan abiertamente el desastre y el equívoco. El embajador tenía consigola lista de civiles (incluyendo a monseñor Helder Cámara) con que el gobierno norteamericano pensaba reemplazar a la ya agotada junta militar brasileña.

Tras éste, que fue el primer secuestro político hecho por la izquierda, las cosas se endurecieron en todo el Cono Sur. Y Cuba, adonde rápidamente se dirigieron los presos, no fue la solución. «Desde el cielo vi todo verde oliva y no me gustó nada», cuenta uno. «El entrenamiento militar que daban los cubanos fue una fábrica de cadáveres, porque los militantes volvían a sus países creyéndose guerrilleros, y los mataban a todos», dice otro, sobre un asunto que merecería por sí mismo un nuevo documental. De hecho, el autor de éste tiene su corazoncito, pero es bastante objetivo. El montaje de Karen Harley, muy bueno, considerando cuánta información debió ordenar, y donde cabe incluso un pequeño chiste. Los presos viajaron y llegaron a México maniatados. El ministro del Interior y luego presidente mexicano Echeverría enfrentó al comandante de la nave: «Sáquenles las esposas». Y un preso contestó en portuñol «No tenemos esposas, viajamos solos».

Para interesados, el lindo «Cuatro días de setiembre» («¿O qué é isso, companheiro?»), de Fabio Barreto, que ficciona el secuestro y le agrega un romance. Para observadores, la participación de José Dirceu y Franklin Martins, luego discutidos funcionarios del gobierno de Lula. La canción final también es de otro funcionario, Gilberto Gil.

P.S.

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