15 de febrero 2008 - 00:00

Juego de muñecas sólo para niñas de ocho años

«Bratz» (nombre de las muñecas competidoras de las Barbies) es un film que cuenta, a ritmo de video clip y en dos largas horas, las nimias tribulaciones de unas estudiantes púberes.
«Bratz» (nombre de las muñecas competidoras de las Barbies) es un film que cuenta, a ritmo de video clip y en dos largas horas, las nimias tribulaciones de unas estudiantes púberes.
«Bratz» (Idem, EE.UU., 2007, dobl. al español). Dir.: S. McNamara. Int.: J. Parrish, N. Ramos, L. Browning, S. Shaye, C. Staub, J. Voight, L. Kazan.

Ya casi no quedan películas basadas en algo tan sencillo como una novela, un cuento o un artículo periodístico. En el siglo XXI, los films estan basados en videogames, figuritas y por qué no, tambien en muñecas como las Bratz, competidoras multi étnicas y supuestamente mas políticamente correctas que las clásicas Barbies.

Partiendo de esta base, se entiende que salvo que el lector sea una niña de 8 años, difícilmente sentiría algún entusiasmo por esta película que narra una historia de aprendizaje y crecimiento, ya que los conflictos giran en torno a los primeros pasos de las muñecas (unas hermosas y ruidosas adolescentes) debutando en el colegio secundario.

Evidentemente no hay una trama muy complicada ni sustanciosa, pero el director Sean McNamara se las arregla para arremeter con todo el vértigo del lenguaje de videoclip de música pop a una larga serie de tribulaciones nimias que intentan volver interesante lo que no lo es, para colmo durante un tiempo exageradamente largo de casi dos horas, un disparate teniendo en cuenta el vacío de contenido de las andanzas de estas muñequitas en el high school. A su favor se puede decir que el elenco juvenil no deja de tener talento -lo que arruina el chiste posible de decir que las actrices son de madera, o mejor dicho de plástico- y hasta hay un buen actor como Jon Voight en el importante rol coprotagónico del director del colegio. El padre de Angelina Jolie es todo un profesional, sin duda, ya que logra mantener su cara de poker durante este largo juego de muñecas. Luego no queda otra cosa que repetir: si no se tiene 8 años ni es una niña, no se le ocurra pasar ni por la esquina del cine donde dan esta película.

Dejá tu comentario

Te puede interesar