3 de abril 2008 - 00:00

"Jumper": original forma de hacer turismo con superhéroes

Dentro del género de superhéroes este film es original: los «jumpers» pueden teletransportarse a cualquier lugar del planeta con sólo desearlo.
Dentro del género de superhéroes este film es original: los «jumpers» pueden teletransportarse a cualquier lugar del planeta con sólo desearlo.
«Jumper» (EE.UU., 2008, habl. en inglés). Dir.: D. Liman. Int.: H. Christensen, J. Bell, R. Bilson, S.L. Jackson, D. Lane, M. Rooker, A.S. Robb, M. Thieriot.

"Jumper" es una película corta, rápida y, mejor aún, tiene un argumento totalmente novedoso con un nuevo tipo de superhéroe. Un «jumper» es una persona con el don de teletransportarse físicamente de un lugar a otro del planeta en microsegundos, sólo con desearlo. Este don sería suficiente como para ser odiado por agentes de viajes y compañías aéreas, pero el jumper protagónico y sus colegas van directamente a trofeos grandes como planear robos a bancos que parecen imposibles desde una perspectiva que no incluya esa particular habilidad. Por supuesto, todo héroe tiene su némesis, aun estos jumpers que pueden saltar de un lado a otro: en su contra hay un ejército de fanáticos casi religiosos que los odian y buscan atraparlos con todo tipo de métodos científicos y una saña a toda prueba.

Esta descripción de dos sociedades paralelas que interactúan dentro del mundo que conocemos, tal vez sea uno de los aspectos más fascinantes de «Jumper», un film que puede verse como entretenimiento puro o como una excusa para debates metafísicos más complicados pero no menos entretenidos.

La pétrea actuación del joven (Darth Vader) Hayden Christensen no parece afectar demasiado la película, pero por suerte el resto del elenco está formado por gente más talentosa, empezando por el villano caza jumpers Samuel Jackson, en una composición realmente odiosa del encargado de reprimir a gente con semejante libertad.

Tal vez la experiencia de la primera película de Bourne, con decorados por todos los rincones del planeta, le haya servido de base al director Doug Liman para un tour de force de producción, sets y, sobre todo, el montaje que implica «Jumper». Hacer una película donde el plano esté en El Cairo y el contraplano en el Empire State es un reto inédito, y sólo desde este punto de vista se la puede recomendar especialmente a quien quiera ver algo que nunca se había hecho antes.

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