Tommy Lee Jones (aquí junto a Charlize Theron) brilla como
el padre de un joven ex combatiente de Irak en «La conspiración
», interesante film que va perdiendo intensidad hasta
un epílogo largamente estirado.
«La conspiración» (In the valley of Elah, EE.UU. 2007, habl. en inglés). Dir.: P. Haggis. Int.: T. Lee Jones, C. Theron, J. Patric, S. Sarandon, J. Franco, B. Corbin, J. Brolin.
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Para hablar de la Guerra en Irak, Hollywood sigue dando más rodeos de lo necesario. La desaparición en Estados Unidos de un soldado recién llegado del frente de ese nuevo Vietnam es la excusa para acercarse a los crímenes de guerra y barbaridades generales en las que caen los combatientes. Esto a través de una trama policial desarrollada obviamente en ambientes militares estadounidenses, cerca de los cuarteles donde los veteranos de Irak permanecen tratando de asimilar sus traumáticas experiencias y conciliarlas con su nueva vida en casa. La película empieza y se desarrolla como un interesante thriller con algo que decir: Tommy Lee Jones es un policía militar retirado que recibe la noticia de que su hijo podría haber desertado, algo que parece imposible conociendo su comportamiento ejemplar. El protagonista sabe que pronto recibirá malas noticias, pero no está preparado para lo que va a descubrir justo donde termina la jurisdicción militar y comienza la de la coprotagonista, la investigadora burocratizada Charlize Theron, que pronto empieza a tomar el caso como algo personal.
Hasta este punto la película es realmente atractiva, con climas tal vez excesivamente melodramáticos, pero con un razonable nivel de tensión y logrados apuntes de cine de mensaje. Pero pronto la trama policial se vuelve un poco obvia, las situaciones demasiado estiradas para explicar de modo redundante cosas que podrían mostrarse mejor en un film bélico sobre Irak -algo que aun nadie se atreve a hacer directamente- y, finalmente, todo se apoya en la buena actuación del talentoso Tommy Lee Jones.
La falta de acción necesaria para un buen thriller se vuelve clara hacia la ya no tan intensa media hora final, con un epílogo largamente estirado para llegar a una imagen no precisamente sutil de una bandera estadounidense colgada al revés.
El director de «Vidas cruzadas» y guionista de Clint Eastwood en «La conquista del honor», un film de guerra que tiene una bandera como elemento más que importante, debería haber ido al grano en vez de dar tantas vueltas para contar las cosas aberrantes que, como en toda guerra, suceden en Irak.
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