Una imagen de «Muerte en Venecia», un espectáculo en el que todo funciona como un mecanismo de relojería, los cantantes son impecables y la Orquesta Estable del Colón se luce bajo la batuta de Steuart Bedford.
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La ambigüedad del texto y las situaciones son subrayadas por la música, de incuestionable valor académico pero metafísica y flemática. Es que responden a las Las desnudas confesiones están muy vestidas en esta versión; las escenas están pobladas casi constantemente. Ocho bailarinas con sus griegas expresiones corporales, los coros, los equilibristas, góndolas que trasladan ilusiones pero el gondolero desaparece, oficios religiosos, pasajeros elegantemente vestidos. Acción constante, sugerencias y simbolismos abundantes, un gran espectáculo con el sello de
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