23 de abril 2009 - 21:27

«La tierra»

El elefante sumergido, una de las estupendas imágenes logradas por la BBC Worldwide y la Greenlight Media.
El elefante sumergido, una de las estupendas imágenes logradas por la BBC Worldwide y la Greenlight Media.
«La tierra» («Earth», GB.-EE.UU., 2007, dobl. al esp.). Dir.: A. Fothergill, M. Linfield; Guión: A. Fothergill, M. Linfield, L. Megahey.

La tierra, con técnica y sensibilidad

Documentales sobre las bellezas del planeta y la vida animal hay muchos, pero quizá ninguno con el sonido de «Earth», donde el espectador puede sentir, de pronto, un rugido de león a sus espaldas, o el canto de una ballena a su izquierda y la respuesta de otra a su derecha. Ni qué hablar de las imágenes, siguiendo las migraciones de una osa polar, una elefanta y una ballena con sus respectivas criaturas, las cacerías del zorro, el chita, y los leones, la gracia de los babuinos cruzando un arroyo como bañistas rezongones, aves de variado atractivo, paisajes dignos de almanaque.

Para lograr esto, los responsables del programa «Planeta Tierra», de la BBC Worldwide, y la Greenlight Media, de Alastair Fothergill (zoólogo, ex jefe de la Unidad de Historia Natural de la BBC, etc.) y su colega Mark Linfield, dedicaron 5 años, 40 cámaras de diversa clase, 30 viajeros «disfrutando» más de 2.000 días a la intemperie, y 30 sedentarios en las oficinas de Bristol. Entre esas cámaras se destacan la HD de altísima velocidad, a 1000 imágenes por segundo, lo que permite ver bien el rapidísimo ataque de un tiburón blanco, y el cineflex, que con su giro de hasta 360 grados facilita el seguimiento aéreo de bandadas y manadas.

En suma, una tecnología de punta, ideal para hacernos maravillar a dos puntas, por las maravillas de la naturaleza, y por las maravillas de la técnica. El único problema, como se sabe y la película lo observa, es que la técnica está causando serias consecuencias sobre la naturaleza. Por eso, si las estrellas de este film son la osa polar, la elefanta y la ballena, no es sólo para mostrarnos su labor materna, y la belleza de tres espacios distintos, sino también los daños del recalentamiento, la escasez de agua dulce, y la polución.

Con inteligencia, «La tierra» no sermonea demasiado sobre este asunto. Le bastan las imágenes y unos pocos comentarios. En verdad, los comentarios son pocos, las imágenes preciosas y el sonido contundente. El film, en rigor, es una edición magnificada para el cine de la miniserie de la BBC «Planet Earth» presentada por Disney a la manera de gran espectáculo, inclusive con algunas cacerías medio fuertes (pero sin tanta sangre, en atención al público infantil), y con el mismo espíritu de admiración, enseñanza, respeto y entusiasmo fotográfico de James Algar (el de los viejos documentales Disney), Jacques Cousteau, Richard Attenborough, Félix Rodríguez de la Fuente, y Jacques Perrin, todos ellos apreciados en la televisión, pero fascinantes en pantalla grande, al igual que lo que ocurre con esta producción. Dato adjunto, la veterana coguionista Leslie Megahey es la misma que aquí participó en la adaptación de «Diario para un cuento», de Jana Bokova, sobre textos de Julio Cortázar.

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