5 de enero 2006 - 00:00

"Las crónicas de Narnia"

Las crónicas de Narnia» es un logrado espectáculo cinematográfico actual con el debidorespeto al clásico de C.S. Lewis, incluyendo su simbolismo religioso, lo que ha despertadopolémicas inconducentes.
Las crónicas de Narnia» es un logrado espectáculo cinematográfico actual con el debido respeto al clásico de C.S. Lewis, incluyendo su simbolismo religioso, lo que ha despertado polémicas inconducentes.
«Las crónicas de Narnia. El león, la bruja, y el ropero» EE.UU., habl. en inglés o dobl. al español). Dir.: A. Adamson. Guión: A. Peacock, C. Markus, S. McFeety. Int.: G. Henley, S. Keynes, T. Swinton, W. Meseley, J. Cosmo.

Reverdese laureles el sello Disney, con "Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el ropero". El film es una logrado espectáculo cinematográfico del clásico de C.S. Lewis que llega, con el espíritu de entonces y con todos los adelantos de ahora. La adaptación respeta el tono original y el latente simbolismo del libro que combina religion con mitología nórdica.

Reverdese laureles el sello Disney, acudiendo a los clásicos de la literatura infantil inglesa, tal como hiciera medio siglo atrás con «Peter Pan», «La isla del tesoro», y «El viento en los sauces» (luego injustamente olvidado). Para esa misma época, C.S. Lewis, compinche intelectual de J.R. Tolkien, publicaba sus «Crónicas de Narnia», siete libros que hoy son justamente clásicos, y de los cuales «El león...» es el primero en ser llevado al cine. Así llega, con el espíritu de entonces y con todos los adelantos de ahora, generando a su paso fascinación, pero también polémicas.

Fascina la historia de cuatro hermanitos en un reino maravilloso, como su traslación a cargo del principal director de las dos «Schrek», el neocelandés Andrew Adamson, y un gran equipo de especialistas en efectos de toda índole, capaces de hacer creíble cualquier clase de bichos y situaciones. No aparecen todos los efrets, trasgos, orknies y eterns esperados, y falta el gigante Torpón, pero en cambio sobran faunos, centauros, arpías, y otros seres extraños, el león es realmente majestuoso, los castores, el zorro y Father Christmas (antecesor de Santa Claus) merecerían cartel francés, la batalla está felizmente ampliada respecto a las pocas páginas que le dedica el libro, y se agregan varias escenas de persecución, en una de las cuales (la del deshielo) resurge incluso el color típico, bien luminoso, de los viejos films Disney de aventuras.

Otra cosa. Al momento de publicación del libro, cualquier niño inglés recordaba los bombardeos aéreos sobre Londres, así que Lewis les dedicó apenas dos líneas, para explicar por qué los chicos viajan al campo. El film se ve obligado a desarrollar toda una escena, pero la aprovecha también para presentar caracteres, referir la necesidad de figura paterna, y hasta para incorporar luego un plus donde menos se espera.

De lo demás, esto es importante, la adaptación respeta incluso el tono original y el latente simbolismo del libro. Recuérdese que Lewis y Tolkien eran católicos practicantes, a la vez que fanáticos de la mitología nórdica. Y que Lewis no sólo combinaba fábulas mitológicas con aventuras del crecimiento, sino que también supo matizar sus historias con indirectas alusiones al misterio del Amor Divino. De hecho, quien tenga esa formación (o al menos esa información, o siquiera algún conocimiento del arte románico, o una leve apertura mental) disfrutará todavía más esta historia, y hasta llegará a emocionarse, porque todo se orienta en ese sentido. El resto cree que eso es propaganda religiosa subliminal, y ya está escribiendo diatribas por internet.

Dejá tu comentario

Te puede interesar