Lógicamente, entre los retoques políticos que atravesó el libro, y que difieren de la tradición, no son detalles menores la creación de un personaje positivo, negro, y un ansioso intento por caracterizar a la novia como una chica con ciertas contradicciones en lugar de una bruja que lo quiere peleando por las colonias y no en casa junto a ella al lado de la chimenea. En fin, hay bellos momentos de baile imperial, una buena escena de batalla, carruajes, sedas y uniformes. Habrá que esperar ahora la nueva versión de «
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