Resulta simpática esta comedia costumbrista, aunque sólo muestre viñetas más o menos genuinas y no tenga mucha trama. El protagonista es el “Fantasma”, un sujeto que en realidad se llama Demóstenes –de ahí que se escude siempre tras su sobrenombre- que vuelve al pueblo después de mucho tiempo, a los 40 años, justo
para las fiestas. Pronto queda claro que el joven que había
partido del terruño para estudiar ingeniería nunca se recibió, y apenas si estudió unos meses mientras hacía changas. En el pueblo se encuentra con un
viejo amigo, Luis Miguel, ahora un tipo importante que le ofre-ce trabajitos ridículos, incluyendo la misión de conseguir un cerdo y faenarlo para una reunión de agasajo a uno peces gordos, ya que se va a meter en política.
Fantasma va de aquí para allá sin hacer mucho ni conformar al insoportable de su amigo, y en eso consiste esta película que se deja por sus toques costumbristas genuinos, al estar filmada en un pueblo misionero, y a pesar de que no narre nada demasiado intenso ni con precisión. Las actuaciones sin embargo son buenas y hay algunas imágenes atractivas.
“Fantasma vuelve al pueblo” (Argentina, 2020). Dir.: A. González Polo. Int.: A. Tort, J. Diosque, L. Kramer (Cine.ar).