18 de marzo 2014 - 00:22
Liliana Porter: de la representación plástica a la escena
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Liliana Porter estrena “Entreactos”: “Hay varios temas recurrentes de mi obra plástica. Al igual que en mis videos, está dividida en fragmentos”.
L.P.: En ella aparecen varios temas recurrentes de mi obra plástica. Al igual que en mis videos, está dividida en fragmentos y tiene títulos que preparan al espectador para lo que va a ver. No sé si la pieza va a gustar o no, pero me parece que no se van a aburrir, porque en toda mi obra -sea dibujo, fotografía, instalación o video- siempre quiero que el otro lo pase bien. Creo que todos los artistas le hablamos a un ser abstracto. Pero muchos artistas desconfían de ese señor, señora, señorita o niño que los observa. Le tienen bronca. Cuando en una performance el artista se pasa siete horas arrastrando un plástico, es evidente que no te quiere.
P.: Usted ha dicho que observar una obra suya "es como ver una película con la luz prendida"
L.P.: Sí y la frase se aplica muy bien al teatro, que es un espacio muy ambiguo donde se confunden los límites entre lo que llamamos realidad y lo que llamamos representación. En "Entreactos" hay sorpresas y engaños. Por ejemplo, los actores actúan cuando se suponen que no están actuando. También mezclé personajes disímiles -como en mi obra plástica aquí- y uní espacios y tiempos diversos en un plano simultáneo.
P.: ¿Cómo reaccionó el mundillo del arte ante su debut teatral?
L.P.: No se lo esperaban, pero después les pareció natural. Unos creyeron que lo hacía de puro "workalholic", otros pensaron que los actores iban a encarnar a los muñecos de mis instalaciones: "¿Los vas a disfrazar de pollos?", me dijo uno. (se ríe) La gente de la plástica seguramente va a encontrar temas míos en "Entreactos". Espero que el público que no conoce mi obra previa, no pierda el tiempo tratando de buscar una ilación entre las distintas escenas. Sería una lástima.
P.: ¿Qué ideas personales volcó en esta pieza?
L.P.: Una de ellas es la convicción de que lo más importante de la vida son las cosas que le suceden a todo el mundo y para las que no existe plural porque cada caso es único. Como no hay un corolario final ni sabemos hacia dónde vamos, parece ser que lo más importante de la vida son los pequeños detalles, como decía Oscar Wilde. Uno se da cuenta muy tarde, de que esos detalles eran la vida. Por eso nos emociona ver una fotografía de muchos años atrás. Para mí no hay nada, por pequeño que sea, que no signifique algo; pero la realidad en sí es inaprensible.
P.: Usted ha sostenido que en el plano existencial nadie sabe, ni entiende nada.
L.P.: La conciencia de que no entendemos nada, puede enloquecer a cualquiera. La parte esperanzadora es que aunque uno no entienda nada, existe una explicación. Eso lo pensé un día, en el subte de Nueva York, viendo a un chino leer en chino. Yo sentí que no veía nada; pero él, sin duda, sin duda comprendía aquellos signos. Entonces, a mí me alcanza con saber que la explicación está. Y el hecho de que esté, aunque yo no pueda verla, me tranquiliza.
| Entrevista de Patricia Espinosa |




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